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Para Penélope Cruz la "prisa" de los personajes de Woody Allen proviene del rodaje

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La actriz Penélope Cruz ha dicho que en muchas de las películas de Woody Allen todos los personajes parecen tener prisa y ahora, tras el rodaje de "Vicky Cristina Barcelona", en donde ella es una de las protagonistas, se ha dado cuenta de que "esas prisas provienen del rodaje".

En una entrevista a un grupo de medios españoles, la actriz ha revelado que "incluso en algunas escenas sólo se rodaba una toma" y eso hace que mantenga "un ritmo de vértigo que Woody sabe que va a mantener al actor en tiempo presente, mucho más alerta".

Penélope Cruz no ha escatimado elogios a la hora de referirse al sistema de trabajo del director neoyorquino: "Es muy cariñoso y respetuoso con los sistemas de trabajo de cada actor, y maneja a la perfección la inseguridad de cada uno de ellos".

La protagonista de "Volver" ha puesto ejemplos de la mano izquierda del director: "cuando le planteaba versiones diferentes de alguna escena, accedía a que las rodáramos, pero al final siempre tenía razón él, porque Allen tiene un absoluto control sobre lo que quiere".

Con una sonrisa en la boca, Penélope Cruz recuerda que durante el cásting "estuve cuarenta segundos con Woody Allen" y en su oficina incluso decían con admiración: "¡Qué fuerte, te ha invitado a que te sentaras en el sofá!", porque, continúa, "en los cásting lo habitual era que ni hablará y sólo les hiciera una (foto) polaroid".

Al cabo de un mes, Allen llamó a Penélope Cruz, de la que sólo había visto su papel en "Volver", para comunicarle que el personaje de María Elena era suyo.

La actriz se sintió atraída por ese papel, porque es una persona inestable, "un tipo de personajes que siempre había querido hacer y que me atrae porque siempre me producen compasión".

"Durante el rodaje sentía que hacía el drama más duro de la historia" -María Elena es una mujer separada, inestable, que intenta suicidarse-, pero admite que fue maravilloso ver a la gente reír, al igual que cuando vio por primera vez la película con público.

A su juicio, el gran acierto del director, y su "astucia", fue "asegurarse de que los actores no eran conscientes de los momentos en que se iban a producir las carcajadas del público".

La vis cómica que Penélope Cruz introduce en el filme procede, según su parecer, de que "el personaje no aporta paz a las dos turistas norteamericanas, sino todo lo contrario, con María Elena llega el caos".

Subraya que "Vicky Cristina Barcelona" es, como dijo al principio su director, "una carta de amor a Barcelona", una ciudad, ha añadido, que "Woody Allen conoce mejor que yo, que no la conozco muy a fondo" y que es "la ciudad perfecta para esta historia".

Con el director neoyorquino, Penélope Cruz se siente tan bien como con Pedro Almodóvar: "Es una maravilla para los actores saber que podemos entregarnos a alguien que nos va a cuidar, como Woody, o como Pedro, que tiene un sistema de trabajo totalmente diferente, pues con él ensayamos durante tres meses".

La relación entre Allen y Cruz ha sido tan buena que incluso al final del rodaje el director le regaló una de sus inconfundibles gafas de pasta negra.

Durante el rodaje no faltaron situaciones cómicas, como cuando Penélope Cruz preguntó a Allen sobré cómo iba a grabar el beso que tenía que dar a Scarlett Johansson en una escena: "Él sólo se miraba la mano y al final me dijo que iba a parar el rodaje durante unas horas para ir al médico porque le había salido una nueva mancha".

A la vuelta, tras decirle que "afortunadamente estoy bien", Penélope Cruz bromeó con Allen sobre su carácter hipocondríaco a lo que el cineasta contestó: "no soy hipocondríaco, soy alarmista".