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Perdidos en Tierra de Nadie

22 inmigrantes vagan por la zona minada de Kandahar, al norte de Mauritania

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Médicos del Mundo busca desde hace tres días a 22 inmigrantes subsaharianos en Kandahar, una franja de cinco kilómetros desértica y minada (conocida allí como Tierra de Nadie) entre Mauritania y el Sáhara Occidental. Allí fue donde los gendarmes marroquíes les abandonaron la semana pasada, según el testimonio de algunos de los compañeros con los que compartían cayuco hacia Canarias. Están divididos en dos grupos y uno podría haber salvado las minas y entrado en territorio mauritano, según informaron el lunes algunos nómadas y pastores de la zona.

Los 22 formaban parte del pasaje de la barcaza que zarpó de Nuadibú (Mauritania) hace casi un mes con 73 personas procedentes de Sudán, Ghana y Burkina Faso. De estas, la ONG encontró el domingo por la noche a 16, que narraron a los sanitarios la odisea vivida.

Como en las películas de terror, en las que sus protagonistas van muriendo con cuentagotas, la historia del cayuco ha despedazado poco a poco la vida de casi la mitad de sus ocupantes. Primero, la rotura del motor dejó a sus 73 viajeros a la deriva durante 15 días. Bajo el sol abrasador y el frío nocturno del océano Atlántico, con el paso de los días fueron muriendo 33 de ellos y sus compañeros tuvieron que lanzar sus cuerpos por la borda.

Problemas de salud
Las fuertes quemaduras en la piel de los supervivientes y los pies llenos de heridas hablan de las penurias que han sufrido en el último mes. “Es difícil que una piel tan negra como la suya se queme tanto en poco tiempo. Han estado expuestos al sol durante muchos días y lo han pasado realmente mal”, relataba ayer el portavoz de Médicos del Mundo,
Guillermo Algar.

Dos semanas después de la avería, el auxilio de una patrullera marroquí les salvó de la muerte en el mar. Entonces, aseguran que estuvieron detenidos durante 10 días en la ciudad de Ad Dakhla (Sáhara Occidental), a unos 300 kilómetros al norte de Nuadibú.

A continuación, los gendarmes les trasladaron al desierto y les indicaron que caminaran en dirección a Nuadibú. Durante esta travesía entre las llanuras de arena, piedra y pequeños matorrales, habrían muerto dos inmigrantes más, aunque la ONG todavía no ha encontrado sus cuerpos.
El problema para acceder a Kandahar es que hace falta una autorización del gobernador de Nuadibú para poder volver a entrar al país. Si accediesen sin el permiso, los miembros de las ONG que esperan para entrar en la zona (Médicos del Mundo, Cruz Roja y la Comisión Española de Ayuda al Refugiados, CEAR), quedarían atrapadas en la pequeña senda que une las fronteras marroquí y mauritana. A sus lados, los pequeños montículos de piedras señalan la posición de algunas de las minas ya localizadas.

Atención sanitaria
Médicos del Mundo ha levantado una jaima (carpa para protegerse del sol) con alimentos y agua en la zona donde encontró al primer grupo para asistir al resto de supervivientes.

Los 16 fueron alojados inicialmente en una casa de acogida en el norte del país hasta que las autoridades mauritanas tuvieron conocimiento de los hechos. Entonces, ingresaron a uno de ellos en un hospital y al resto en el centro de internamiento de inmigrantes conocido como Guantanamito por la población local, por las malas condiciones en las que se mantenía a los internos.

Las ONG presentes en la zona han denunciado en numerosas ocasiones el abandono de inmigrantes por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes en Kandahar y su alrededor. Los casos más destacados se remontan a 2006, cuando quedaron atrapados entre las dos fronteras 53 inmigrantes procedentes de un cayuco primero y, dos meses después, cinco pescadores de Guinea Conarky.