Público
Público

Los periodistas más forofos del mundo

Aun así, Tomás Roncero no tiene el teléfono de Mourinho y Manolete no quiere que el Atlético le dé las gracias por nada.

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

A veces, parece que hasta abusan de su popularidad. A veces, parece que ya dejaron de ser periodistas para convertirse en personajes de una mercadotecnia en la que se han publicado hasta libros en los que apenas se habla de periodismo. Pero, lejos de las cámaras, la vida parece otra cosa. Ni Tomás Roncero ni Manolete aceptan ser órganos de propaganda del Madrid y el Atlético.

Sus voces también bajan el tono. Es más, Roncero recuerda que él ni siquiera tiene el teléfono de Mourinho para llamarle cuando le haga falta. 'Es que ni quiero', matiza, 'porque sé que a él no le gusta hablar con periodistas. Entonces la sensación es recíproca: ¿Para qué voy a llamar a un hombre al que sé que va a molestarle?'. En la agenda de Manolete tampoco existe el móvil de Simeone. 'Aunque supongo que no tendría problemas para conseguirlo. Hay compañeros que lo tienen. Pero mi misión es juzgar lo que ocurre en el campo y para eso no necesito a Simeone. Mi época como reportero ya pasó. Tengo 55 años'.

En realidad, una cosa es el personaje y otra el periodista. 'Jamás me han llamado del Atlético para darme las gracias', asegura Manolete. Y, es más, tampoco desea que llegue ese día. 'Porque entonces tendré que revisar mi conciencia periodística', dice. Sin embargo, Roncero no parece tan drástico. 'Yo tengo un trato correcto con el Madrid, porque me llevo bien con todo el mundo, pero luego voy por libre. De eso no tengo ninguna duda. Y si hay que criticar al Madrid lo critico'.

Ahora bien, en el computo global, sí supone que en el Bernabéu tienen que estar contentos con él. 'Imagino que sí, aunque personalmente yo no busco ninguna recompensa. Yo tengo mi trabajo, no necesito que el Madrid me dé nada. Yo los viernes cuando voy a comer con las peñas y me desplazo hasta donde haga falta, lo hago desinteresadamente, afirma Roncero'. Quizá porque en el fondo todo esto se lleva en la sangre y la diferencia es que ellos pueden ejercerlo en el trabajo. Tomás Roncero dice: 'Mi hijo es socio desde que nació'. Manolete también apela a la genética. 'Prefiero ir a la Pradera de San Isidro a cualquier restaurante de cinco tenedores de la zona norte de Madrid'.