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Personas "sin techo" disfrutan de excursiones veraniegas con la fundación Arrels

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La fundación Arrels, una ONG que desde hace 24 años trabaja con personas 'sin techo' de Barcelona para reintegrarlas en la sociedad, no cierra por vacaciones y ha organizado diversas actividades para que también estas personas disfruten del verano lejos del calor de la ciudad.

Educadores, voluntarios y una veintena de personas que la fundación ha rescatado de las calles han participado esta semana, por ejemplo, en una salida al merendero de Can Ruti de Badalona, que forma parte de un programa de actividades que empezó por Sant Joan con una tarde de danza y 'feng-shui', y a la que también asistió Efe.

"Hemos traído petanca, parchís, dominó, cartas, tenis", explicó el coordinador de la actividad de esta semana en Badalona, Bob Walker. Walker señala que el objetivo de estas salidas -de las que cada semana se organizan dos o tres- no es otro que "simplemente estar, y disfrutar, hablar y pasarlo bien".

El ambiente, distendido, invita a desconectar del día a día: mientras unos, entre bromas, avivan el fuego y preparan las brasas para cocinar conejo, butifarras y verduras, otros usuarios de la fundación se refugian del sofocante calor de agosto a la sombra de los árboles, o se relajan jugando a petanca, palas o dominó.

"Nosotros hemos notado que aquí hablamos de cosas que a lo mejor allí no salen", subraya la educadora Anna Simó. "Es otra realidad: puedes hablar de la naturaleza, te salen otros temas".

Para la salida a Can Ruti, el día empezó en el centro de Barcelona y sobre las 10 de la mañana trabajadores, voluntarios y usuarios recorrían el metro hasta la novísima estación de la Línea 2 Badalona-Pompeu Fabra, para acabar su trayecto en transporte público cogiendo un autobús hasta cerca del merendero.

En otras ocasiones, las salidas han sido a las playas del Maresme, a Vallvidrera, a Collserola... o a Montserrat, donde trabajadores, voluntarios y usuarios incluso hicieron noche. "Me acuerdo de que los usuarios sí hablaban de las estrellas", detalla Simó.

Anna Simó destaca qué es lo importante de esta excursión para ellos: "Yo siempre lo digo: igual que lo necesitamos cada uno de nosotros, lo necesitan ellos, para desconectar". Se trata, pues, de un elemento más para que los usuarios vayan recuperando, en la medida de lo posible, una mayor normalidad en sus vidas.

La mayoría de los 'sin techo' que participan en la salida a Can Ruti han abandonado la calle y viven realojados en habitaciones de pensiones o en la Llar Pere Barnés -la residencia de la Fundación, situada en el barrio barcelonés del Raval- pero no son plenamente autónomos: necesitan de la ayuda de profesionales en el día a día.

Según detallan los responsables de Arrels, uno no acaba en la calle de un día para otro, sino tras un proceso largo que responde a múltiples factores, como la falta de recursos económicos, la falta de una red social o problemas psíquicos. El proceso de reinserción social es también muy largo.

La fundación Arrels concentra su trabajo en personas 'sin techo' de largo recorrido, que llevan bastante tiempo en la calle, por lo que no ha notado la crisis en su actividad diaria.

Sí la ha notado, en cambio, en la organización de sus actividades de verano, ya que hasta 2009 organizó, durante varios años, una semana de vacaciones para sus usuarios: las actividades se concentraban durante siete días consecutivos en una casa rural.

Este 31 de agosto, Arrels cerrará el período estival con una estancia en una masía: "Igualmente hemos querido ofrecer actividades de verano, porque es muy importante" para los usuarios, subraya el coordinador de la salida al merendero de Can Ruti, Bob Walker.