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El petróleo se dispara y los mercados no se resienten todavía

  

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A perro flaco todo se le vuelven pulgas. El tradicional refrán español refleja como pocos lo que sucedió ayer en los mercados. A las tradicionales amenazas se unió una nueva, el precio del petróleo se disparó un 4,4% y el barril de Brent (el de referencia en Europa) ya cotiza a 112 dólares por la tensión geopolítica en el estratégico estrecho de Ormuz. 'Si algo funcionaba bien hasta ahora es que no había presiones inflacionistas y eso permitía una política de tipos de interés bajo. Si eso cambia, la solución a los problemas de deuda en Europa sería incluso más difícil', advierte Ricardo Sánchez-Seco, gestor de fondos de Gestiohna.

La amenaza no se dejó sentir, al menos ayer, entre los inversores en Bolsa. Londres y Nueva York comenzaron el año con un día de retraso respecto a Europa, pero con los mismos bríos alcistas, y cosecharon subidas superiores al 2% en la City y del 1,4% en Wall Street.

El motivo para la euforia fueron los buenos datos de actividad manufacturera en Europa y Estados Unidos. También sorprendió positivamente la evolución de la tasa de empleo en Alemania.

No ocurrió lo mismo en España, donde el mercado de empleo continúa deteriorándose, pero aun así el Ibex 35 se contagió de la euforia alcista de Wall Street, terminó la sesión con alzas del 0,10%, tras haber llegado a perder más del 1% a lo largo del día. Donde sí pesó el mal dato del empleo en la evolución de empleo español fue en la prima de riesgo del país, que se incrementó 18 puntos respecto al cierre del primer día del año y terminó en los 338 puntos básicos, frente a la subida de un punto que registró la italiana. Aunque la presión sobre la deuda pública europea en general fue ayer muy fuerte, una vez más recogiendo rumores de una posible bajada de rating a la deuda francesa. Según los operadores del mercado, eso obligó a una fuerte intervención del Banco Central Europeo no sólo en la deuda española e italiana, como viene siendo habitual en las últimas semanas, sino también en la portuguesa.

Por su parte, la agencia Fitch estrenó el año con la amenaza de una rebaja generalizada a la banca española por la situación económica.