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El pianista Barenboim dice las carencias educativas convierten a los músicos en ejecutores de notas

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El pianista y director Daniel Barenboim opina que los músicos actuales se están convirtiendo en meros "ejecutores" de notas debido a la falta de integración entre la educación musical y la enseñanza general, y también por el aislamiento al que se someten durante su formación.

Así lo ha manifestado durante la presentación de los dos recitales de piano que ofrece esta semana en el Palau de la Música de Valencia, ciudad en la que inicia su gira española de conciertos y en la que ha recordado que el trabajo de un director "sólo tiene sentido si el músico lo entiende y lo transforma en sonido".

"Los músicos están estudiando desde pequeños como si la música fuera algo separado del resto de la vida y de la cultura", y en los conservatorios y en las escuelas especializadas "tratan a la música como una torre de marfil independiente del resto del mundo", ha dicho.

Además, hay "falta de educación musical en la educación general"; "no se aprende música como las matemáticas o la literatura".

Como consecuencia de todo esto, los músicos que se presentan a las pruebas "lo hacen muy bien, mucho mejor que antes", pero "no tienen el instinto de buscar conexiones". "Es un ejecutor de una nota en un momento determinado, y la música no es eso".

"La música es siempre buscar la conexión con lo que sucedió, con lo que va a venir y con lo que está pasando. La música es la mejor lección para la vida", ha añadido.

Por otra parte, Barenboim ha desmitificado el "gran poder" de los directores de orquesta, porque, según ha subrayado, "si el instrumentista no quiere no sale nada".

"El gesto del director no produce el sonido. El director puede cambiar y mejorar muchas cosas, pero al final el sonido es del instrumentista. Es algo que deberían recordar todos los directores, porque si no se les sube el éxito a la cabeza pensando que son los más grandes".

El músico argentino ha reconocido que para él es una "satisfacción" aparcar la dirección y ofrecer recitales de piano, "porque no hay nada que reemplace el hecho de poder sacar uno mismo el sonido sin depender de los otros".

Según ha contado, cuando era más joven "podía mezcla más piano y dirección", pero con los años se dio cuenta de que "había que cambiar la forma de trabajar" y por ello ahora alterna periodos de dirección y ejecución instrumental.

En Valencia, primera ciudad en la que tocó Barenbeim en España (en 1959), interpretará los dos conciertos para piano de Franz Liszt y la obertura de la ópera "Los Maestros Cantores de Nuremberg" de Richard Wagner.