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"Lo mío con el piano es un don divino"

Jerry Lee Lewis. Músico. Sobrevivió a la edad del rock'n'roll y se hizo popular por prender fuego a su piano en medio de un concierto: 'the killer' comienza hoy en Madrid una minigira por España 

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La historia de cómo un rubio espigado con flequillo, sudoroso e hipersexual, introdujo un instrumento religioso como el piano en la peligrosa historia del rock'n'roll y luego le prendió fuego con gasolina es ya popular, sobre todo gracias a la película de 1989 protagonizada por Dennis Quaid y Winona Ryder. Hijo de una familia pobre del sur de Estados Unidos que empeñó su casa para comprar al niño prodigio un piano con el que tocarle a Dios, el problema de Jerry Lee Lewis (1935) es que en su camino se cruzó el espíritu del rock y así pasó de tocar la música de los ángeles a tocar la música del demonio, tal y como le dijo uno de los primos con los que iba a clase de música cuando era niño. 'Es allí donde aprendí a tocar el piano, en iglesias y sitios así', dice el músico conocido con el sobrenombre de the Killer (el asesino) a Público. 'Así que claro que sigo creyendo en Dios: es así como obtuve mi don. Lo mío es un don divino', dice, refiriéndose al maldito instrumento.

Y ahí siguen hoy ambos, el músico y su don. A sus 73 años, Lewis es definitivamente incombustible como una bola de fuego alimentada desde dentro y ha superado las consecuencias de una vida de excesos, tal y como se espera en una estrella del rock, incluido múltiples matrimonios (incluso es viudo de varias ex mujeres), dependencia al alcohol y otras drogas, así como varios contratos con discográficas, especialmente con la mítica Sun Records, donde grabaron otros grandes como Elvis, Roy Orbison o B. B. King. Y una operación de estómago a mediados de los años ochenta que casi le cuesta la vida.

Esta noche podrá demostrar su capacidad para crear un espectáculo en Madrid, dentro de la programación de los Veranos de la Villa, donde, avisa, 'nadie verá un piano ardiendo pero puedes estar seguro que sí que escucharán el mejor rock'n'roll. El rock'n'roll es energía, es sentimiento es como la vida. Nunca me he planteado mis conciertos en términos de montar un espectáculo. Mi música es un show, pero eso sólo es un signo de cómo soy yo'. Y después de Madrid, su minigira por España continúa el sábado en Málaga y el próximo martes en Bilbao.

Criado musicalmente por su padre, un gran oyente de country, pero también por célebres programas de radio de entonces, como Louisiana Hayride y Grand Ole Opry, y por las fiestas exclusivas para negros de la época, el secreto de Jerry Lee Lewis fue combinar estilos clásicos de la música de raíz americana, como el boogie-woogie, el góspel o el rhythm and blues, para dar con una mezcla inflamable que le abrió las puertas de la industria musical.

Expulsado de la escuela religiosa (por interpretar My God is real de una manera que sólo pudo interpretarse como una blasfemia) y con dos matrimonios a sus espaldas, se presentó con 21 años en las oficinas de Sun Records con el deseo de convertirse en el nuevo Elvis Presley. 'Aquello ocurrió hace mucho tiempo y han ocurrido muchas cosas desde entonces que no recuerdo demasiado bien', dice en plan elegante, aunque lo que sí recuerda es que fue él y no otro quien quiso desafiar al rey sin tocar una sola guitarra. 'El piano no era entonces un instrumento para rock'n'roll, cosa que hoy ya es. Aunque en realidad creo que su sonido no es tan importante como la persona que lo toca', confiesa.

Y quizá las cosas no hayan cambiado tanto hoy en la industria. 'No hay muchas otras bandas de rock'n'roll con piano, ¿no? Hoy sigue siendo necesaria una guitarra para tocarlo', se lamenta.

Así que Jerry convenció a Sam Phillips, el locutor de radio y técnico que había fundado la Sun y descubierto un par de años antes a Elvis y de 1957 a 1963 grabó versiones ajenas (Crazy arms) y temas propios que se convirtieron en éxitos en todo el país, como Whole Lotta Shakin Going On, Great Balls of Fire o Breathless. Su popularidad en la época le hizo formar parte del llamado Cuarteto del Millón de Dólares, una suerte de all stars de la casa junto a Elvis Presley, Carl Perkins y Johnny Cash del que hoy es el único superviviente.

También de esta época fue el numerito de quemar el piano en un concierto en el que debía telonear a Chuck Berry ('supera esto', parece ser que le dijo después de prender fuego al escenario), y la muerte de su hijo Steve, de tres años, ahogado en una piscina mientras estaba al cuidado de su padre Elmo. También de estos días es su tercer y escandaloso matrimonio con Myra Gale Brown, la hija de su primo J. W. Brown, bajista de su banda. Escandaloso porque ella tenía solo 13 años y él ni siquiera estaba divorciado de su segunda esposa, lo que provocó el rechazo de la sociedad británica e impidió su gira en 1958.

Hoy, Jerry Lee Lewis no habla de los excesos pasados, de la relación de las drogas en su música o de si el sexo y el rocknroll tienen elementos en común. Y después de sobrevivir a contratos con Sun, Elektra, MCA y Mercury, su visión de la industria y el negocio es necesariamente cínica: 'Claro que la industria musical ha cambiado. Antes, solíamos ser robados por los managers y los agentes. Hoy son los abogados los que nos despluman'.

Y dice no ser consciente de los cambios a los que se enfrenta esa misma industria que, después de cubrirse de oro en los años cincuenta y sesenta, y hoy agoniza, incapaz de asumir que el modelo de negocio ya no consiste en vender discos. 'Realmente no tengo ni idea de descargas ni de estas cosas. La gente todavía se divierte bailando y en pasar un buen rato, y creo que en eso la música seguirá funcionando'. ¿Escucha alguna banda actual? ¿Qué le parece la industria de country sobreexplotada en lugares como Nashville? 'No escucho demasiada música en casa. Lo que sí me gusta es ver películas del oeste, como Gunsmoke'.

Su futuro no pasa necesariamente por volver a pasar por el estudio, lo que hizo en 2006 por última vez en el disco de duetos Last Man Standing, en compañía de gente como Eric Clapton, Jimmy Page, Bruce Springsteen y Neil Young. A pesar de ciertos rumores que le emparejan con sus Satanicas Majestades, los Rolling Stones. 'Ellos también colaboraron en este disco, así que no es imposible que trabajemos juntos de nuevo'.

Drogadicto
Borracheras, broncas, juicios, divorcios… Tras la muerte de su segundo hijo, Steve Allen Lewis, Lewis aumentó su dependencia a las pastillas y el alcohol. Después, en los setenta, Mary Gale pide el divorcio, y Lewis acabaría hospitalizado. Las desgracias nunca cesaron: su cuarta mujer se ahogó en una piscina y la quinta murió de una sobredosis de metadona.

Pionero
Lewis forjó un estilo agresivo que le convirtió en ídolo de masas y en espejo en el que muchos músicos se miraron. Además, su turbulenta vida contribuyó aumentar la leyenda. Su primer éxito, ‘Whole Lotta Shakin’Going on’ sobrepasaría el millón de copias, fue censurado en la radio por su contenido sexual.

Polémico
A finales de los cincuenta, Lewis dominaba las listas de country y R&B. Sin embargo, el escándalo le sorprendió al casarse con Myra Gale Brown, la hija de su primo, que tenía sólo 13 años. Lewis fue acusado de depravado sexual y sus discos dejaron de sonar en la radio. Los promotores rompieron sus contratos. Tardaría años en recuperar su estatus en la puritana sociedad estadounidense.

Rebelde
Su madre quería que cantase góspel, pero él prefería el country y la noche. Le expulsaron de la escuela y frecuentó los locales de negros, donde aprendió los ritmos de boogie-woogie. Montó un espectáculo callejero y se presentó en Sun Records, donde grabó su primer disco en 1957.

Showman
Sus actuaciones derrochaban fuerza y espontaneidad. Fue el primer músico en destruir su instrumento en directo. Cuando le contrataron para dar un concierto junto a Chuck Berry, Lewis protestó por salir como telonero incendiando su piano. Al terminar, le dijo a Berry: “A ver si puedes superar esto, negro”.