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Piden investigar en México la posible disolución de cadáveres

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Familiares de desaparecidos en el norte de México, azotado por la violencia del narcotráfico, pidieron el sábado a autoridades que excaven en busca de restos humanos, después de que un presunto narco confesó haber disuelto 300 cadáveres con químicos corrosivos.

Santiago Meza, de 45 años, dijo el viernes tras ser capturado que había disuelto los cuerpos de unas 300 personas en sosa cáustica cerca de la fronteriza ciudad de Tijuana, una de las más golpeadas por la guerra entre narcos por el control de las rutas del tráfico de drogas a Estados Unidos.

Meza, apodado "El Pozolero" por una sopa mexicana con granos de maíz y carne de res, pollo o cerdo, dijo que llevaba entre 9 y 10 años disolviendo cuerpos por orden de un grupo del cártel de los hermanos Arellano Félix, y que los cadáveres se disolvían en unas 24 horas.

La noticia llevó a decenas de familiares de desaparecidos a pedir el sábado información que conduzca a sus seres queridos, en una región donde según autoridades se están investigando más de 450 desapariciones ocurridas en los últimos ocho años.

Algunos pidieron que sean excavadas fosas comunes en la zona para buscar restos identificables, como huesos y dientes.

"Tenemos una esperanza de que la gente que deshizo sean algunos de nuestros familiares. Yo estaré tranquilo sabiendo que sé dónde quedó el cuerpo de mi hijo", dijo en una conferencia de prensa Fernando Oseguera, cuyo hijo de 22 años desapareció en 2007.

Meza, quien dijo que el cártel le pagaba unos 600 dólares a la semana por su grotesco trabajo, afirmó que disolvía los cuerpos en barriles industriales y luego los arrojaba a fosas.

Se cree que la mayoría eran miembros de cárteles rivales, pero algunos son víctimas de secuestros no relacionados con el narco, dijo la policía.

El Gobierno del presidente Felipe Calderón ha enviado a miles de tropas y policías a combatir al narcotráfico en distintos estados, pero la guerra del narco dejó 5.700 muertos en México el año pasado, más del doble de lo registrado en 2007.

Las autoridades dijeron que pedirán a las agencias de seguridad de Estados Unidos ayuda para identificar restos hallados en las fosas cerca de la cabaña donde Meza habría desechado los cuerpos.