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Se pierden datos de 12 millones de británicos

Hace dos semanas apareció en un aparcamiento de Cannock una memoria USB con los datos fiscales de esas personas

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'Todo está en nuestra base de datos'. Es el eslogan orwelliano que el Gobierno del Reino Unido ha elegido para avisar a los contribuyentes de que no olviden pagar el impuesto de la televisión, y que inunda vallas y marquesinas de las calles de Londres. El problema no es que todo esté en sus bases de datos, sino quién las maneja y cómo.

Hace dos semanas apareció en el aparcamiento de un pub de Cannock, al sur de Liverpool, una memoria USB que contenía los datos de 12 millones de personas, según informó ayer The Mail.

La USB pertenece a la empresa Atos Origin, administradora de la web que el Gobierno habilitó para facilitar a los contribuyentes sus gestiones, y en ella estaban grabadas desde las contraseñas de acceso hasta direcciones, sueldos, números de la Seguridad Social y el código fuente del sistema de seguridad de la web.

El dispositivo llegó a la redacción del diario que, tras analizarlo, lo entregó a la Policía previo aviso al Departamento de Trabajo y Pensiones. El organismo de dirige James Purnell, que tuvo que deshabilitar la web durante todo el día de ayer, indicó que ha abierto una investigación.

El primer ministro, Gordon Brown, dijo ayer que 'pedirá explicaciones a la empresa' y vaticinó 'cambios' en la forma en que las compañías contratadas por el Gobierno manejan la información.

El empleado que perdió la llave USB fue el analista de sistemas Daniel Harrington y se suma a una larga lista de trabajadores despistados. Ayer mismo, el Sunday Mirror informaba de que el propio secretario de Estado de Trabajo y Pensiones, James Purnell, se dejó olvidados varios documentos confidenciales en un tren. Dos ciudadanas francesas que viajaban a su lado los recogieron y se los enviaron a su oficina. El Departamento pidió disculpas y aseguró que Purnell estaba 'muy avergonzado'.

El martes, Richard Jackson, ex oficial del Ministerio de Defensa, fue condenado a pagar 2.500 libras por olvidar en el metro el pasado junio unos documentos secretos con informaciones sobre Al Qaeda.