Publicado: 06.11.2013 07:00 |Actualizado: 06.11.2013 07:00

Las pifias del hombre que quiso "españolizar a los catalanes"

El titular de Educación, José Ignacio Wert, ha sembrado polémicas desde su llegada al departamento con las que se ha ganado las críticas no sólo de la comunidad educativa, sino también de su propio partido de Gobi

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El partido del Gobierno está en crisis. Y no es la primera vez. La actitud del ministro José Ignacio Wert molesta tanto en las filas del PP como en la cúpula del Ejecutivo de Mariano Rajoy, que ayer le dio el último toque de atención al titular de Educación: las becas Erasmus no se recortan con efecto retroactivo. Y es que Wert ha conseguido, en sus dos años de poder, un solo consenso histórico: el de unir a la mayoría de la oposición y a la comunidad educativa por completo en contra de sus medidas. Además, las salidas de tono del ministro han sido portada incómoda de los medios en más de una ocasión. Y a los conservadores parece haber dejado de gustarles la máxima "que hablen de mí, aunque sea mal". Público repasa algunas de las polémicas más sonadas del ministro:

El hombre que quiso "españolizar a los alumnos catalanes", aunque no fuera necesario

Desde que nació en el seno del Ministerio de Educación, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) fue problemática. La reforma educativa que ya se conoce por el nombre del ministro (ley Wert) provocó innumerables mareas verdes y hasta dos huelgas históricas de padres, profesores y alumnos unidos. 

Además, Conferencia Sectorial tras Conferencia Sectorial, Wert sólo conseguía dar luz verde a su tramitación gracias al apoyo de las Comunidades gobernadas por el PP. Del otro lado, Catalunya fue la más contestataria, especialmente por el ataque del ministro a la inmersión lingüística de la comunidad. Sus declaraciones sobre su intención de "españolizar a los alumnos catalanes" con la reforma provocaron incluso el presunto tirón de orejas del rey al titular de Educación .

Dentro del partido conservador, Alicia Sánchez-Camacho, también le dio un toque de atención por no haberle explicado a tiempo sus intenciones. Además, la líder del PP catalán presionó para que las lenguas cooficiales (gallego, euskera y catalán) no perdieran su estatus con la reforma del sistema, aunque finalmente se quedara en una cuestión de nomenclatura, más que en mantener su prestigio dentro del contenido curricular de los itinerarios

Por su parte, la consellera de Educació catalana, Irene Rigau [en la imagen de archivo, de Efe] aún mantiene el pulso contra el ministro. Su oposición a la Lomce fue férrea desde el principio, especialmente, por su defensa de la "cohesión social" que existe en Catalunya gracias a un sistema educativo que utiliza el catalán como lengua vehicular. 

La realidad confirma las dudas de Sánchez-Camacho y las denuncias de Rigau, ya que todos los informes educativos demuestran que los alumnos catalanes superan a muchos en sus niveles de español. Pese a todo ello, y aunque el ministro estuvo a punto de ser reprobado en el Congreso, la Lomce continúa su tramitación parlamentaria incluso habiendo endurecido aun más el ataque al catalán. Si la mayoría absoluta del PP no la frena, saldrá previsiblemente aprobada del Senado el próximo 20 de noviembre.

Wert, un "toro bravo" y, a la vez, "portento de humildad"

"A veces me sorprendo de las frases que he llegado a pronunciar", confesó Wert hace ya más de un año. El titular de Educación, criticado entre las filas del partido de su Gobierno por sus habituales salidas de tono, se reconocía, así, como un gran polemista. Sin embargo, ni los abucheos que recibe allá donde va, ni los toques de atención desde Moncloa han conseguido endulzar el carácter del ministro. Hace sólo unos días, Wert volvió a mostrar su actitud más soberbia al declarar que, en sus intervenciones en el Parlamento, es "un portento de humildad".

"A Catalunya sólo voy de vacaciones y de incógnito", espetó el ministro en una ocasión

Atrás queda, ligada a su intención de "españolizar a alumnos catalanes", su ironía sobre sus viajes a esa comunidad. "A Catalunya sólo voy de vacaciones y de incógnito", espetó el pasado diciembre durante el aniversario de la Constitución. De esa misma fecha data también su reacción a las crecientes críticas que estaba recibiendo por haber impulsado una reforma educativa "retrógrada", según la oposición. "Soy como un toro bravo, me crezco con el castigo", bromeó entonces. En su reciente viaje a Pekín, además, volvió a ironizar con el conflicto catalán, infravalorando el anuncio de Catalunya de que no aplicará la Lomce aunque ésta llegue a implantarse. "La insumisión en un Estado de Derecho es un concepto retórico", sentenció.

Sus relaciones con la prensa tampoco son especialmente cordiales. Wert reacciona a la defensiva cuando se siente atacado por las preguntas de los periodistas y, a veces, no consigue disimular su enfado. Hace tan sólo unos meses, en una época de protestas educativas a las que se había unido su propio hermano, Juan Pablo Wert, el ministro quiso evitar el mal trago: "Tú no me tienes que dar consejos, ¿eh?", le espetó a una reportera.

El ministro que recula, aunque le cueste

Teniendo en cuenta ese carácter del ministro, no es de extrañar que le cueste reconocer que se ha equivocado y dar marcha atrás con sus medidas. ¿Su táctica? Dar rodeos para justificar los motivos que le llevaron a tomar esta o aquella iniciativa antes de anunciar que la retira. Así lo hizo ayer mismo, cuando anunció que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría; y el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro le presionaron para rectificar sobre las becas Erasmus.

Wert fue obligado por Moncloa a rectificar con la nota exigida para las becas generales "Dado que los becarios no conocían el nuevo criterio de concentración de recursos en los alumnos con menos recursos, con carácter transitorio y limitado, dentro de la convocatoria para el curso 2013-2014, este Ministerio establecerá, a través de una nueva convocatoria, la generalización a todos los becarios de las ayudas complementarias por parte del Estado que igualen la cantidad que recibieron el año pasado", detalló Wert en el Senado, no sin antes culpar a la Unión Europea de su nuevo tijeretazo y de excusarse con los datos esgrimidos desde que saltó la noticia

Pero ésta no era la primera vez que Wert reculaba. Cuando anunció el endurecimiento de los requisitos para obtener becas generales [pretendía exigir una nota de media de entre 6 y 6,5 incluso para las ayudas menos cuantiosas], no sólo protestaron alumnos y rectores. Fue el propio Ejecutivo quien dio la orden desde Moncloa, tras recibir las quejas de algunos barones del PP.

Lo mismo ocurrió con la Lomce. Tras la presión de las Comunidades gobernadas por la oposición, por un lado, y las del PP, por otro, Wert aceptó "escalonar" el calendario de implantación de la ley. Ahora queda por saber si se aprobará definitivamente o la crisis de Gobierno creada en parte por los problemas entre el partido y el titular de Educación termina frenándola. Lo mismo ocurre con la reforma universitaria, cuestión pendiente en el Ministerio de Educación, que, de entrada, tampoco convence a los Gobiernos regionales del PP.