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El pintor Hugo Pitti se inspira en la brujería para mostrar el "arte de lo oculto"

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El pintor tinerfeño Hugo Pitti se ha inspirado en la brujería y el misterio para su muestra "El arte de lo oculto", en la que se vuelve "un poco más barroco" y sube "un grado en la fantasía, en lo surrealista", a la hora de hacer una simbiosis entre las figuras humanas y los animales.

La exposición reúne veintiún óleos sobre lienzos y tablas de pequeño y mediano formato y se inaugurará el 28 de noviembre en el espacio "La Guayaba" de Santa Cruz de Tenerife, según explica en una entrevista con al Agencia Efe el pintor, nacido en la capital tinerfeña en 1968.

Posteriormente la muestra se exhibirá desde mitad de enero de 2009 en la Casa de Canarias de Madrid, gracias al programa "Canarias Crea", del Gobierno regional.

Entre las obras que mostrará Hugo Pitti hay títulos como "Mrs. Sahra Andrews sacando el sol" y "La adivinadora Mamba la Tour", y el creador relata que fue Paloma Herrero, académica correspondiente de Bellas Artes de San Fernando, quien le dio la idea de inspirarse en la brujería y en la santería para sus obras.

"Ella me insistía además en que pintara sobre la brujería en Canarias, lo que la verdad no me resultaba tan atractivo", confiesa Pitti, quien finalmente pintó un cuadro "que refleja la canariedad".

Pitti se refiere a la antigua tradición isleña según la cual en la oscuridad de la noche y en la mitad de los caminos se aparece un gallo negro a las personas que andan solas, y se suele relacionar la aparición de este animal con el diablo.

Sin embargo, el creador tinerfeño lo ha convertido "en medio gallo, medio persona" que a su vez se presenta ante una mujer "metamorfoseada en un cuerpo de ganso".

Asegura el pintor que con esta temática ha podido "fantasear" y dar rienda suelta a figuras antropomórficas, mezcla de humanos y animales con colores "muy fuertes" que surgen "directamente del tubo".

Son colores "puros, sin mezclas", que reflejan una naturaleza "apasionada" que en Pitti es "instintiva" y a la que a menudo recrea con trazos "violentos, a golpe de espátula".

"Siempre soy figurativo y una vez tengo la imagen en la cabeza, el juego de la elaboración del cuadro parte de la fantasía", explica el pintor, para quien el fin de la creación supone "el agotamiento".

Pintar es "como una maratón" desde el inicio de la idea hasta la exposición y después queda "el sentimiento del vacío" y las preguntas de que "qué haré después" o si "tendré éxito".

Confiesa Hugo Pitti que el creador se enfrenta también a la incertidumbre de que puede colocar en su obra algo que sabe "que no gusta, que no vende", como puede ser "una calavera o un animal muerto".

Según explica Paloma Herrero en el catálogo de la exposición, el creador tinerfeño va "mucho más lejos" que Acimboldo, el pintor de la corte de Viena de los emperadores Maximiliano I y Rodolfo II en cuyos retratos los rostros se forman con vegetales, frutas, peces y otros animales, pero sin perder su forma humana.

Para la crítica de arte "Hugo Pitti es un moderno Arcimboldo" y las composiciones de "El arte de lo oculto" las preside "una gran mano que no sabemos a quien pertenece, posiblemente, al destino".

En varios óleos aparece la lectura de las manos, con dedos cubiertos de inscripciones, y también el vudú, un pequeño cuerpo de cera con dos alfileres negros clavados para provocar el mal, incluso, la muerte.

Además Pitti recrea el acto de "sacar el sol", cuando a alguien que padece fuertes dolores de cabeza se le coloca encima una toalla y, sobre ella, un vaso lleno de agua boca abajo mientras la curandera pronuncia sus rezados, lo que se sigue practicando en Canarias.

Precisamente en esta obra se ve a una campesina canaria tocada con un pañuelo en cuya boca quiere introducir un camaleón su larga lengua.