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La pintura de Luis Eduardo Aute se expone en Quito para cumplir un sueño de Oswaldo Guayasamín

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El cantautor español Luis Eduardo Aute presentó hoy en Quito una selección de su obra pictórica "Transfiguraciones", como homenaje al 90 aniversario del nacimiento del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.

Con el acto, que el comisario de la exposición, Borja Casani, caracterizó como "apabullante", por la afluencia de admiradores del artista, la Fundación Guayasamín dio el pistoletazo de salida a un año cargado de citas artísticas para celebrar el aniversario de uno de los mayores pintores ecuatorianos.

La Fundación presentó la exposición de Aute, que incluye 105 obras y responde a la inquietud del propio Guayasamín que en vida, conoció el arte del cantautor y le invitó a exponer en su casa, que ahora es sede de la organización que administra su obra.

"Siempre hemos querido cumplir los anhelos de Oswaldo y uno de ellos era que Luis Eduardo expusiera" en esta casa, declaró Alfredo Vera, miembro del directorio de la Fundación Guayasamín y secretario de Transparencia de Gestión del Gobierno nacional.

"Ha pasado mucho tiempo y ha tenido que intervenir mucha gente para hacer esta exposición que, con el esfuerzo y la voluntad, sobre todo de Aute, viene a cumplir ese compromiso plástico que había hecho con Guayasamín", señaló Vera ante muchos asistentes que se lamentaron de que el artista no cantara en el acto.

La exposición supone una retrospectiva del artista e incluye obras que Aute realizó desde los siete años, ya que, para sorpresa de muchos de los asistentes a la inauguración y pese a que es más conocido por sus canciones, el español comenzó a acercarse al arte a través de la pintura.

Asimismo, Aute se erige como un artista polifacético pues, además de sus canciones y sus pinturas, trabaja la escultura, la literatura y desde muy joven el cine, disciplina en la que se inició también desde temprana edad.

En la muestra, las obras que más llamaron la atención del público fueron las situadas en la parte alta de la sala, a la que era difícil pasar por la cantidad de personas que se agolpaban y que recogía sus dibujos eróticos y la proyección de su película animada "Un perro llamado Dolor".

La exposición, que también se ha presentado en Bogotá y La Habana, fue patrocinada por la embajada y la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España, además de la propia Fundación y otras entidades ecuatorianas.

Según el embajador español, Federico Torres, "el gran protagonista de la obra de Aute, tanto plástica como musical, es el ser humano y su universo interior", lo que supone una coincidencia con "el gran maestro ecuatoriano" Guayasamín que "hizo de su preocupación por el ser humano (...) el centro de su creación".

En el breve discurso que Aute ofreció a los asistentes, antes de que sus seguidores lo abordaran para conseguir un autógrafo o una foto con él, señaló que no se esperaba ese recibimiento y dijo, entre bromas, que "Guayasamín es el culpable" de la exposición.

"Nos conocimos en 1996 y, aunque nos vimos poco, los encuentros fueron muy intensos, había muchas complicidades", declaró.

"Yo me considero de la familia Guayasamín, no sé si ellos me consideran pero, si no, peor para ellos", ironizó entre las sonrisas de los hijos del pintor ecuatoriano.

Para Aute, "es mucho más importante la gente que hizo posible esta exposición" que los cuadros mismos, y dijo convencido que, pese a que ya hacen 10 años de la muerte de Guayasamín, el pintor ecuatoriano estaba entre los presentes (...). "En un momento en que ande con ustedes por ahí aparecerá, lo saludaré y le daré un abrazo".

Oswaldo Guayasamín (1919-1999) dedicó toda su vida a la pintura y la escultura, con un estilo propio en el que la denuncia de las injusticias sociales y la defensa de los grupos más excluidos fue su hilo conductor.

Por su parte, Luis Eduardo Aute, español nacido en Manila, en 1943, ha sido reconocido y admirado por el compromiso social que se desprende de sus canciones y desde hace unos años por una obra pictórica que recoge sus inquietudes sobre su "curiosidad ante el misterio y el enigma que supone la existencia del ser humano".