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Los piratas escaparon de la Armada "por dos minutos"

Defensa trasladó a la zona fuerzas de asalto cuatro días después del secuestro

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Los 47 días de secuestro del Alakrana concluyeron con una sucesión acelerada de movimientos que posibilitaron su liberación. Los secuestradores del atunero vasco se libraron del cerco tendido por las fragatas Canarias y Méndez Núñez por sólo dos minutos, según explicó el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el teniente general José Julio Rodríguez. Su relato, unido al testimonio del capitán del buque, Iker Galbarriatu, permitió completar ayer la precisa coreografía que siguieron los secuestradores y el operativo militar desplegado en la zona durante el desenlace del apresamiento.

A las 00.15 horas de la noche del martes el día de la liberación, el patrón del Alakrana comunicó a las fragatas la presencia de 63 piratas a bordo. Un enjambre de botes alrededor de 25 contó su capitán esperaban en el agua arracimados alrededor del pesquero. Los cuatro clanes responsables del secuestro tenían ya en su poder el botín, cifrado por los secuestradores en 3,5 millones de dólares. 'Tenía curiosidad por ver cuánto abultaba tal cantidad de dinero, pero no lo vimos, porque las bolsas del rescate se entregaron por estribor y nosotros estábamos a babor', explicó Galbarriatu. 'Luego, nosotros estábamos en el último piso, y los piratas más abajo, en un salón de oficiales, y creemos que hicieron el reparto ahí', completó el capitán.

Los piratas contaron el rescate en la sala de oficiales del atunero

El final estaba cada vez más cerca. Los piratas 'empezaron a marcharse escalonadamente, en turnos de seis u ocho, en los botes', prosiguió Galbarriatu. La liberación era casi irreversible.

Los detalles aportados por el JEMAD añaden precisión a su narración. A las 13.45 horas, las fragatas que escoltaban al pesquero se aproximaron hasta situarse a sólo unas millas. A las 14.04 desembarcaron los últimos piratas que permanecían a bordo. Su bote 'pasó por delante del barco y puso rumbo a tierra', recordaba el capitán. Era la señal convenida por los secuestradores para indicar a sus rehenes que eran libres. 'Nos movimos mar adentro y aparecieron dos helicópteros de la Armada', terminó de explicar el responsable del Alakrana.

El operativo militar acababa de desplegar toda su fuerza. A esa hora, las fragatas lanzaron dos helicópteros Seahawk SH60B sobre el atunero. Sólo dos minutos después, uno de ellos abrió fuego contra la proa y el motor del esquife en el que huían los últimos cinco piratas que desembarcaron del atunero. No fue posible alcanzarlos. Una distancia de 1,7 millas los separaba de la costa, donde se dispersaron entre la población para protegerse del helicóptero, que abortó su persecución para evitar bajas civiles.

Clavado en el aire a pocos metros sobre el Alakrana, el otro helicóptero militar se encargaba de la seguridad del pesquero, evitando una posibilidad que se ha materializado en otros secuestros, el abordaje de buques recién liberados por parte de clanes rivales de secuestradores. El potente ruido de sus rotores fue la primera señal que garantizó a la tripulación una liberación sin marcha atrás. A las 14.17 horas, escoltado por la Armada, el atunero ponía rumbo a su base en las Seychelles, donde tiene previsto atracar mañana de madrugada.

El desembarco de tres marineros el 5 de noviembre fue un gesto de despiste

Atrás quedan 47 días de secuestro y el trabajo de 567 efectivos de las Fuerzas Armadas para resolverlo. La fragata Canarias partió al encuentro del atunero al tener noticia de su captura. Desechó asaltar el buque o frenar su marcha interponiendo estachas en sus hélices durante los primeros días, aunque desplazó a la zona una unidad de élite de la Fuerza de Guerra Naval Especial lanzada en paracaídas el 7 de octubre sobre la zona controlada por la Armada.

'No poner en riesgo la vida de los tripulantes fue el único límite', explicó el JEMAD al detallar el operativo desplegado. Su narración aporta luz sobre el momento más tenso vivido a bordo, el 5 de noviembre, en el dramático ejercicio de presión al que los secuestradores sometieron a la tripulación cuando simularon desembarcar a tres marineros entre disparos y amenazas de muerte. Los servicios de inteligencia confirmaron primero, y descartaron luego este movimiento, que fue una 'maniobra de despiste' según el capitán.

Uno de los tres rehenes separados del grupo explicó ayer que no llegaron a tocar tierra, sino que bajaron a una barca y se quedaron luego escondidos en un camarote.

“No hubo disparos”
El capitán del ‘Alakrana’, Iker Galbarritu, aseguró ayer que durante la liberación del atunero “no hubo disparos por parte del Ejército Español”. Galbarritu desmintió así el relato ofrecido horas antes por Defensa, que asegura que un helicóptero de la Armada abrió fuego contra uno de los botes en los que embarcaron los piratas al huir del pesquero.

Defensa responde
El ministerio que dirige Carme Chacón reiteró que fueron dos los helicópteros que participaron en la liberación del buque. Uno de ellos “abrió fuego de intimidación” contra los piratas, mientras el otro cubría la seguridad del pesquero.

El segundo aparato
“Probablemente –señaló Defensa– el capitán del atunero se refiere en sus declaraciones a este segundo helicóptero, alejado de la acción que la otra aeronave estaba llevando a cabo en las proximidades de la playa”, a 1,7 millas de distancia del buque.