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Los piratas plantean un juicio en Somalia para sus dos cómplices

Exteriores ensaya a partir de hoy la vía diplomática directa con el presidente del Gobierno del país africano. Manifestaciones en Bermeo y Vigo para exigir el regreso de los marineros secuestrados 

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El Gobierno tomó aliento tras el regreso el viernes al Alakrana de los tres marineros que los piratas se llevaron a tierra el día anterior y aprovechó para mover nuevas fichas. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, anunció ayer que el embajador español en Kenia, Nicolás Martín Cinto, se reunirá hoy en Nairobi con el primer ministro somalí, Omar Abdirashid Ali Sharmarke. Se trata de poner en marcha 'algunas actuaciones' para lograr la liberación de los 36 tripulantes del pesquero, según el jefe de la diplomacia española.

Precisamente, el presidente africano fue el encargado de comunicar el viernes al Gobierno español que los piratas habían devuelto al barco a los tres pescadores a quienes habían amenazado con matar si no se ponía en libertad a sus dos compañeros detenidos en España. Pero a ningún analista internacional se le escapa que la caótica situación en Somalia rebaja considerablemente el poder de intermediación de un primer ministro sin control sobre la zona a la que pertenecen los piratas y que ni siquiera domina por completo la capital, Mogadiscio. Por si acaso, las conversaciones con los piratas 'no se han roto', afirmó Moratinos, al tiempo que apostó por continuar por la 'vía diplomática'.

Las familias ven un avance en la nueva petición de los secuestradores

Argi Galbarritu, hermana del capitán del atunero, anunció además que los piratas habían telefoneado en las últimas horas al armador del buque para exigir que los dos piratas capturados el 4 de octubre por la fragata Canarias y encarcelados ahora en España sean trasladados a Somalia, 'no para que sean liberados' sino para ser juzgados. Gal-barritu hizo estas declaraciones tras la masiva manifestación que pidió en Bermeo la libertad de los pescadores.

La localidad vizcaína había amanecido bajo un temporal de agua y rachas de viento superiores a los 100 kilómetros por hora. Era la peor meteorología para celebrar la protesta que habían convocado las familias de los tripulantes del Alakrana. Sin embargo, a la cita al mediodía en el puerto pesquero no faltó nadie. Ni la ciudadanía, ni dirigentes de todos los partidos políticos ni representantes de las instituciones. Hubo unidad.

Soportando la lluvia y un viento incesantes, miles de personas se refugiaron bajo sus paraguas para ir ocupando todo el puerto de Bermeo, mientras los barcos pesqueros hacían sonar con estruendo sus sirenas.

Las conversaciones con los piratas no se han roto, dice el Ejecutivo

La concentración discurrió en silencio con los familiares de los secuestrados clavados junto al monumento de La Ola y sosteniendo la pancarta con el mismo lema que cuelga en la balconada del Ayuntamiento de Bermeo: Gure arrantzaleak askatu (Libertad para nuestros pescadores). Allí, un número, el 37, recordaba además los días que se prolonga ya este cautiverio.

Al término de la protesta, totalmente empapada, Argi Galbarritu, hermana del capitán del Alakrana, Iker Galbarritu, repitió una vez más la misma exigencia de los últimos días: que el Estado active todos los mecanismos 'jurídicos y políticos' a su disposición para repatriar a su país a los dos piratas somalíes apresados y poner fin así al secuestro.

Galbarritu informó sobre la exigencia de los piratas para el traslado de sus compañeros. La mayor parte de las familias acogieron con satisfacción la noticia por considerarla un avance en la negociación, ya que en un principio los secuestradores exigían la puesta en libertad de los piratas. Argi Galbarritu reclamó por ello al Gobierno que adopte las medidas 'para que esto se lleve a cabo', como ha hecho Francia otras veces.

La tensión del secuestro ha comenzado a hacer mella en las familias. Ayer, María Ángeles Jiménez, que ha actuado de portavoz en varias ocasiones, sufrió un síncope y tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios.

Miles de personas también se echaron a la calle en el otro foco de la angustia por el secuestro, Galicia. En esa comunidad residen ocho de los 36 marineros. La cita fue a las seis de la tarde en Vigo, donde los familiares de los pescadores portaron una pancarta con el lema Liberdade para os mariñeiros xa (Libertad para los marineros ya). Tras ellos, una marea de personas recorrió la distancia entre la Plaza de España y la de América. Al término del recorrido, Antonio Costas, hermano de uno de los secuestrados, se quejó del silencio del Gobierno y pidió que les diga 'algo'. 'No sabemos nada. Estamos bastante mal, aunque un poco más esperanzados', declaró a Europa Press.