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"El pisito" llega al teatro, menos neorrealista y más berlanguiano

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La España triste y oscura que retrató Rafael Azcona en "El pisito", uno de los grandes clásicos del cine español de los cincuenta, llega hoy al teatro en un montaje dirigido por Pedro Olea que se aleja del neorrealismo de la película de Marco Ferreri para hacerse más "berlanguiano".

El productor Juanjo Seoane, que también es autor de la adaptación teatral junto a Bernardo Sánchez, celebra que su nombre está detrás ya de cien producciones con esta obra, que hoy se estrena en el Festival Internacional de Santander y a partir del 5 de septiembre estará en cartel en el Teatro Marquina de Madrid.

Pedro Olea es director de cine pero se ha dejado seducir en dos ocasiones para hacer teatro, la primera con "Inés desabrochada", de Antonio Gala, y ahora con este "Pisito" que para él es un homenaje a dos grandes maestros, Azcona y Berlanga, que rodó una buena parte de sus guiones y cuyo universo está muy presente en esta versión.

Como el primero, su segundo estreno como director teatral tendrá lugar en Santander. "Vuelvo al lugar del crimen, ahora con una obra mejor, mucho más tierna, mucho más compleja", ha explicado hoy a los periodistas.

Rafael Azcona fue el autor de los guiones de dos de sus películas, "Pim, pam, pum... fuego" y "Flor de otoño", que están entre los trabajos que con más cariño recuerda, y de nuevo regresa a su mundo "negro y esperpéntico" con una historia, que como "El verdugo", es "tan teatral como las de Valle-Inclán".

Para Juanjo Seoane, el italiano Marco Ferreri "lo hizo muy bien" cuando llevó al cine la obra de Azcona, pero los autores de esta versión, después de un primer texto que les quedó "más neorralista y amargo" que el definitivo, se hicieron una pregunta: "¿cómo la habría hecho Berlanga?".

El punto de partida ha sido la novela que publicó Azcona antes de que esta "historia de supervivientes" se convirtiera en guión cinematográfico.

Teté Delgado y Pepe Viyuela son en esta función Petrita y Rodolfo, una pareja que lleva quince años de noviazgo pero no puede casarse porque no tiene piso. Un compañero de oficina del novio le propone entonces una idea: que se case con su casera, que tiene más de ochenta años, y así, cuando se muera, podrá quedarse con el piso y llevar al altar a su Petrita.

"Ahora afortunadamente las cosas han cambiado y una pareja cuando se quiere independizar, sólo tiene que casarse con el banco, durante treinta años o más", ha apostillado Seoane.

El productor ha contando con la colaboración de Bernardo Sánchez, que ya se había adentrado en el mundo de Azcona con su adaptación de "El verdugo".

"Azcona vive y crece y seguirá viviendo y creciendo", ha opinado Sánchez, quien ha relatado que el autor de "El pisito" siguió todo el proceso de adaptación, que fue muy largo, "auscultando" cada una de las escenas.

Antes de morir leyó el texto definitivo que, según Seoane, le "gustó mucho" e hizo un par de observaciones, que se han "aprovechado".

Teté Delgado adelgazó casi treinta kilos para poder interpretar a Petrita, un personaje "muy diferente" a los que ha hecho hasta ahora y que, a su juicio, es una superviviente en "una España triste, muy triste".

Su pareja en escena, Pepe Viyuela, cree que este proyecto es como "un cocido montañés con unos ingredientes muy buenos", desde la dirección, la producción y el reparto hasta el autor, cuya obra representa "una de las cumbres del cine español".

El curioso triángulo lo completa Asunción Balaguer. "Ha sido un regalo interpretar a esta doña Martina tan ilusionada de poderse casar a los ochenta", ha dicho la actriz, para quien la obra refleja "un mundo que ya no existe, de supervivencia".

"Incluso el piso es para alquilarlo, en una época de realquilados, de habitaciones con derecho a cocina", ha apuntado.