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Una pista a la altura de España

La tierra del Sant Jordi asegura el bote lento que quiere Costa

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El bote promete ser fiel a su dibujo en tierra. Alto y lento. Así fue en aquella final del Sant Jordi ante Autralia en 2000. Así será, desde el viernes, ante la República Checa. Una premisa que ya no se administra sólo a base de sacos de tierra. 'Sabemos que eso se hizo en 2000. Ahora hay también más arena preparada, pero no creo que haga falta', asegura Roser Navarro, responsable de Impersport, la empresa que ha montado todas las pistas de la Davis desde la eliminatoria ante Estados Unidos en Las Ventas, el pasado año.

Aquella experiencia, martilleada por la polémica sobre el perjuicio de la altura de Madrid ante el servicio de Roddick, obligó a esta empresa a investigar nuevas fórmulas para idear una pista que simulase al máximo el comportamiento que supone jugar a nivel del mar. 'Para ello', explica Navarro, 'empezamos a desarrollar diferentes combinaciones de la pastilla (la capa anterior al polvo ladrillo) con la tierra'. El resultado se ha traducido en una especie de subsuelo made in Nadal. 'Para nosotros es tan secreta como la fórmula de la Coca-Cola', asegura Navarro. De hecho, apenas un reducido círculo conoce la composición de una mezcla que controla Juan Granados, máximo responsable de la colocación de la pastilla y la tierra batida.

La mezcla de pastilla y tierra premia aún más el juego de Nadal

'A todo hay que darle la cantidad justa de tierra, el punto justo de humedad, la dureza justa con el rodillo...', explica Granados, quien acomoda las sensaciones de cada jugador a la pista en función del margen de tierra (de 0,5 a 2 centímetros) que permite la Federación Internacional. 'Nadal siempre me pide que sea lenta, para que el bote sea lo más bajo posible, mientras que Feliciano López la quiere más rápida', sostiene el pistero del Sant Jordi. Una petición que, a diferencia de lo que sucedió en la noche previa al doble de la final de 2000, puede reducir el grosor de la central. Ya se ha efectuado en anteriores eliminatorias. La pista no se riega y se saca tierra hasta que el pavimento se pone duro, casi como el cemento. 'Nosotros sabemos qué pista quieren los jugadores y cómo la quieren', incide Navarro, cuya empresa tiene la total confianza de Nadal. De hecho, el número dos del mundo recomendó que fuese Impersport la encargada de montar la mitad de cancha en la que Rafa grabó el anuncio, que se emite actualmente, de una entidad bancaria.

'La opinión que más cuenta para nosotros es la de los jugadores', incide Navarro, que negocia con las federaciones serbia y estadounidense la venta de superficies de tierra batida, tras las eliminatorias de Benidorm y Las Ventas. Una compra que busca reducir distancias en futuros duelos en España ante Nadal.

Esta fórmula secreta simula al máximo el juego a nivel del mar

Precisamente, el número uno español contravino ayer las declaraciones de su tío Toni sobre su estado de ánimo. 'Los malos ánimos los tendré el lunes si perdemos la final. De momento, estoy feliz, normal de ánimos y feliz por poder jugar la final'.