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Plácido Domingo tiene todavía papeles de tenor por delante

EFE

Plácido Domingo puede haber escogido esta vez un papel de barítono, el de Simón Boccanegra, la ópera de Verdi, que hace el número 131 en su carrera, pero el infatigable cantante español tiene todavía otros de tenor por delante.

El 23 de septiembre debutará en Los Ángeles como el poeta Pablo Neruda en "Il postino", la ópera de Daniel Catalán basada en el relato "El cartero de Neruda", del escritor chileno Antonio Skármeta, que llevó con éxito al cine Michael Radford.

"Estoy pensando también en hacer 'Il ritorno di Ulisse in patria', de Monteverdi", señala Domingo a EFE en su camerino tras un ensayo de "Simon Boccanegra", bajo la dirección del maestro Antonio Pappano, que cantará tanto en la Royal Opera House -a partir del martes- como luego en uno de los conciertos Proms de la BBC.

Disciplinado como pocos, Domingo lleva dos semanas de ensayos en la Royal Opera House, lo que no le ha impedido trasladarse mientras tanto a Los Ángeles para cantar a "Siegmund", de "El anillo del nibelungo" y regresar a Londres para seguir ensayando un papel que ya ha hecho en Berlín, la Scala de Milán y en la Metropolitan Opera neoyorquina.

Todo esto después de haberse sometido a una operación para la extracción de un pólipo canceroso en el colon tras sentirse de pronto enfermo en Japón, lo que le obligó a cancelar, entre otras cosas, el "Tamerlano", de Händel, que debía haber hecho en Covent Garden en marzo pasado.

A sus 69 años Domingo no se cansa de buscar nuevos papeles que se adecúen a su voz y su temperamento, y él cantante lo justifica así: "He tenido siempre una gran curiosidad".

Como barítono, su voz tiene, según ha destacado la crítica, una cierta ligereza, que hace que los tonos más altos le resulten mucho más fáciles que a la mayoría de los barítonos naturales.

Él sigue considerándose un tenor: "Sólo había cantado antes papeles de barítono en la zarzuela. Nunca en la ópera".

"No pretendo ser un barítono. Estoy haciendo el Simón a mi manera, con un color oscuro", algo a lo que le ha ayudado, explica, haber hecho antes tantos Otellos, Ernanis o haber cantado a Wagner.

"He encontrado mucho color en la voz, dice Domingo, según el cual un cantante es "como un pintor, que tiene una paleta de diferentes colores y debe saber combinarlos".

"En el azul hay a veces algo de verde o una tonalidad amarilla. Nuestra paleta es la voz, hay que darle el color que requiere el papel ya sea de 'spinto', de dramático, de heroico", explica.

Los papeles de barítono o bajo, como éste de Simon Boccanegra, suelen caracterizarse por su profundidad psicológica, aunque ése también es el caso de muchos roles de tenor verdianos que forman parte del repertorio de Domingo.

"Hay partes de tenor donde uno tiene que ser, además de cantante, un gran actor", señala el cantante español.

Domingo está pensando ya en su próximo Verdi, el "Rigoletto" que hará en el célebre Palazzo del Té, de Mantua, la obra maestra manierista de Giulio Romano.

"Rigoletto", ópera basada en "Le Roi s'amuse", de Victor Hugo, fue concebida como una sátira del rey de Francia, pero la censura no lo toleró y hubo que trasladar la acción al ducado de Mantua, un poco como ocurrió con "Il ballo in maschera", inspirada en la conspiración que acabó con la vida de Gustavo III de Suecia, pero que también por causa de la censura hubo que situar luego en Boston.

Hoy en día, muchos grandes intérpretes aconsejan a sus colegas que empiezan que no oigan los cantos de sirena y escojan bien sus papeles, de forma que puedan conservar mucho tiempo ese precioso instrumento que es su voz.

Plácido reconoce, sin embargo, que a veces es normal tener que estrenar cuatro o cinco óperas al año: "Hubo años, cuando yo tenía veintisiete o veintiocho, en que hice cinco o seis nuevas óperas el mismo año. Al principio todo es nuevo".

"Lo importante es estar bien preparado técnica y musicalmente", dice un cantante que en 1961 hizo en Monterrey su primer gran papel de tenor -el de Alfredo en "La Traviata"-, que debutó el mismo año en la Dallas Civil Opera (EEUU) como Arturo en "Lucia de Lammermoor" junto a Joan Sutherland, y desde entonces ha hecho, según se calcula algunos, en torno a 3.400 funciones.

Mientras tanto, y al margen de sus actuaciones como cantante y director de orquesta, Domingo sigue estando al frente de dos óperas, las de Los Ángeles y la de Washington, aunque los contratos que le ligan a ambas vencen el año próximo, lo que le dejará en libertad para elegir entre muchas otras ofertas que tiene.

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