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El pleno del Senado tumba por cuarta vez los Presupuestos

El PP se une a BNG, CiU, ERC, IU-ICV y UPN para derrotar al Gobierno en el Senado // El veto vencedor, el de los nacionalistas gallegos, plantea una subida fiscal // El bloque de oposición, de izquierda y derecha, supera por seis escaños

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El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero vuelve a probar, por cuarta vez en sus casi siete años en la Moncloa, la misma medicina: el tropezón de sus cuentas en la Cámara Alta. El pleno del Senado vetó ayer lunes los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2011. Un gesto más simbólico que práctico: el proyecto de ley regresará la próxima semana al Congreso intacto, sin que se haya podido introducir ninguna enmienda, para que allí se sancione de forma definitiva.

La expectación ya era mínima: prosperó el veto del BNG, el primero en ser sometido a votación –es el que había ganado en comisión, el pasado 2 de diciembre– y el primero en ser defendido de los cinco presentados (BNG, PP, CiU, ERC e ICV-EUiA). La iniciativa de los nacionalistas gallegos contó con el apoyo de PP (123 senadores), CiU (7), ERC (4), ICV-EUiA (2) y Unión del Pueblo Navarro (1). En total, 138 votos, seis por encima de la mayoría absoluta. En el lado contrario, 124 sufragios: PSOE (105), PSC (9, faltó el vicepresidente primero de la Cámara, Isidre Molas), PNV (3), Coalición Canaria (2) y el resto del Mixto (Partido Aragonés, Partido Socialista de Mallorca, el independiente navarro Francisco Javier Tuñón, y los baleares Pedro Torres y Arturo Bagur). No se registró ninguna abstención. A las 17.15 horas, cuando la pantalla del hemiciclo mostró la derrota del Ejecutivo, se extendió la euforia entre los senadores del PP. 'Era una oportunidad para mejorar los Presupuestos que no se ha aprovechado. No nos causa ninguna preocupación', apuntó sucinta la vicepresidenta segunda, Elena Salgado. Los socialistas tienen la seguridad de que el veto será levantado sin problemas gracias a la ayuda de sus socios de PNV y CC. De hecho, preferían que el veto saliese adelante, pues en caso de haberse introducido enmiendas en la tramitación en el Senado, se habría paralizado seguro la congelación de pensiones –CiU ya había advertido al PSOE de que no podría apoyar esa medida–, lo que habría generado incertidumbre en los mercados, al estar en vigor una semana, hasta que el Congreso volviese a la situación original. 

Salgado señala las próximas reformas: pensiones, energía y educación

Claro que la (efímera) victoria del PP llevaba su penitencia: el PSOE, a través de su portavoz en la Cámara, Carmela Silva, le reprochó 'falta de congruencia y responsabilidad' por apoyar un veto, el del senador del BNG, Xosé Manuel Pérez Bouza, que cree 'insuficientes' las subidas fiscales del proyecto de ley –hasta dos puntos en el tipo marginal del IRPF para los más ricos– y propone gravar más a las empresas y recuperar el Impuesto de Patrimonio para introducir más 'justicia, progresividad y equidad' en el sistema. Es decir, que 'paguen más quienes más pueden', sintetizó el nacionalista gallego.

'El PP, que decía que había que bajar impuestos, ha estado mintiendo a los españoles criticó Silva. Es la política del todo vale con tal de debilitar al Gobierno'.

Incomprensión de la izquierda

PSOE, PNV y CC aprobarán las cuentas en el debate final en el Congreso

Salgado abrió la sesión. La vicepresidenta incidió en que el Ejecutivo presenta para 2011 un escenario macroeconómico 'realista' –un crecimiento del PIB del 1,3% y un déficit del 6% para el conjunto de las administraciones– y una hoja de ruta que hace 'compatible' la 'austeridad con el mantenimiento de la calidad de los servicios públicos'. Repasó las reformas, las puestas en marcha –como la del mercado laboral– y las pendientes: pensiones, educación y energía.

Para el PP, los Presupuestos ni son 'fiables', ni 'consistentes', ni 'sociales', y además han sido 'vetados' por el Gobierno tras aprobar su real decreto ley 13/2010 de medidas liberalizadoras. Son 'un eslabón más en una cadena de despropósitos' en la política económica de Zapatero y han ayudado a 'disolver cualquier atisbo de confianza nacional e internacional', adujo Francisco Utrera, quien acabó pidiendo a PNV y CC que abandonasen al Ejecutivo para no alargar 'un final de ciclo sórdido'. Ni uno ni otro intervinieron durante el pleno. Utrera no vio problemas en apoyar al BNG: 'Un veto es un veto', justificó, lacónico.

La crítica por el flanco derecho también llegó de CiU. Según Jordi Vilajoana, las Cuentas traslucen 'excesivo optimismo', incrementan demasiado la presión fiscal, congelan las pensiones, recortan de forma 'simple' las inversiones y son meramente 'indicativas', visto que el Gobierno se ha corregido a sí mismo con su último decreto ley, el del 3 de ciembre, que privatiza parte de Aena y Loterías y baja los impuestos a las pymes.

La minoría progresista se sintió dolida por la obsesión por el 'ajuste duro', en palabras de Bouza. 'Me da pena que una autodenominada izquierda actúe así', que apruebe los PGE 'más antisociales de todos los mandatos socialistas', dijo Josep Maria Esquerda, de ERC (partido integrado en el grupo de la Entesa Catalana de Progrés). De modo análogo, Jordi Guillot (ICV) condenó los recortes sociales como la 'gravísima' supresión de la ayuda de 426 euros, la falta de valentía en fiscalidad y el desinterés por una política verde y sostenible.

Por el Mixto, únicamente intervino Francisco Javier Tuñón. Lamentó, como ya hiciera en la Comisión de Presupuestos el pasado día 2, que con el veto se impida al Senado mejorar el proyecto de ley, con lo que de rebote queda 'perjudicada' la misma Cámara alta. 'Creo que se asume que todo el reparto presupuestario se hace en el Congreso y que aquí no queda más que la calderilla'. El senador acusó a los grupos de irresponsabilidad: '¿Qué pasaría si no se aprobasen los Presupuestos? ¿Imaginan ustedes esa situación? ¿Son conscientes los grupos del riesgo de no aprobar estos Presupuestos? ¿A cuánto subirá nuestra prima de riesgo en las próximas 48 horas o en la próxima semana? ¿Hasta los 300 puntos? ¿Hasta los 400? ¿Hasta los 500? Sería un paso previo a la intervención de la economía española'. 

El 13 de diciembre de 2004 el Senado hizo historia: nunca hasta ese día se habían vetado unos Presupuestos. Aquel fue también el primer traspié del Gobierno de Zapatero en sus primeras cuentas públicas, las de 2005. Como ayer, triunfó el veto del BNG, que apoyaron PP, PNV y CiU. La izquierda sí apoyó al Ejecutivo.

El siguiente tropezón llegaría con los PGE de 2008, los últimos antes de las elecciones generales. Prosperó el veto parcial de CiU a la sección de Vivienda con la ayuda de PP, CC, ERC y Eusko Alkartasuna. Con los vetos parciales pasa igual que con los totales: en cuanto se aprueba uno, se paraliza el proceso.

Con las Cuentas de 2009, ganó la enmienda de totalidad de ERC, que respaldaron PP, CiU e IU-ICV. El año pasado, en cambio, el PSOE se valió de su geometría variable para sortear el trago. Ayer, Francisco Utrera, el portavoz del PP, exigió al término del pleno que el Congreso que tuviera en cuenta el “rechazo total” del Senado. La Cámara baja, salvo sorpresa mayúscula, no le hará ningún caso.