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El PNV aspira a ser el partido más votado en Euskadi y lograr grupo propio

El PNV es consciente de que no sólo se juega tener grupo propio en el Congreso, sino su liderazgo en Euskadi

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Desde que la izquierda abertzale renunció a finales de los años 90 a concurrir a las elecciones generales, el PNV ha sido el referente indiscutible del nacionalismo vasco en el Congreso de los Diputados.

Sin embargo, la cita de hoy es bien diferente a las de 2000, 2004 y 2008 por el sonado retorno de la izquierda abertzale en el seno de Amaiur, tras el final de la violencia de ETA. Estas elecciones, además, se celebran sólo seis meses después de la fuerte irrupción de Bildu en los comicios municipales y forales de mayo, cuando el partido nacionalista sufrió la pérdida de buen número de ayuntamientos y la Diputación de Gipuzkoa.

El PNV es consciente, pues, de que no sólo se juega tener grupo propio en el Congreso, sino su dilatado liderazgo en el nacionalismo vasco en Euskadi. En esta coyuntura, los candidatos del partido nacionalista, con su portavoz los últimos años en el Congreso, Josu Erkoreka, a la cabeza, han centrado la campaña en tres mensajes claros: que el PNV es la mejor opción para atender no sólo las necesidades cotidianas de los ciudadanos, sino también para avanzar en el reconocimiento de la nación vasca y del derecho a decidir; que la labor del PNV los últimos 34 años en las instituciones le avalan y que ofrece seguridad y certidumbre para el autogobierno y el bienestar de Euskadi frente a la 'indefinición' de Amaiur; y que, a diferencia de PSOE y PP, su único objetivo es la defensa de los intereses de Euskadi y no Madrid.

En este plano, el PNV tiene a su favor el papel central que ha logrado jugar durante toda la legislatura con los acuerdos presupuestarios para dar estabilidad al Gobierno de Zapatero. La cuestión no es sólo que ha conseguido mostrar su capacidad para influir en Madrid, pese a estar en la oposición en Euskadi por primera vez en tres décadas, sino los beneficios obtenidos en tales pactos: jugosas inversiones del Ejecutivo central en Euskadi y la entrega de 18 transferencias pendientes del Estatuto de Gernika. Y todo, además, sin la intervención del Gobierno vasco de Patxi López.

El PNV también ha aprovechado esta campaña para lanzar su nuevo proyecto político: la consecución de un nuevo estatus para Euskadi en 2015 basado en la 'bilateralidad' de las relaciones con el Estado, el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro y el reconocimiento de la nación vasca en Europa. Esta es su oferta para lograr la normalización política tras el final de la violencia de ETA.