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Polgovsky lleva a la Mostra su denuncia sobre el trabajo infantil en México

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El documentalista mexicano Eugenio Polgovsky sólo ha necesitado 35.000 dólares (24.000 euros) para entrar en la Mostra con "Los herederos" y evidenciar una de las partes menos publicitadas de su país: las responsabilidades laborales que los niños desempeñan en las zonas rurales.

En sus viajes cámara en mano por las regiones más pobres del sur de México, Polgovsky se dio cuenta de que "estos niños son fundamentales para sostener la economía de sus familias en el campo y están involucrados en todas las tareas, desde cuidar al hermanito a trabajar en cultivos", reconoce en una entrevista con Efe.

En "Los herederos", presentada en la sección Orizzonti del festival italiano, desnuda el género documental, lo despoja de las entrevistas, de las imágenes de archivo y de la voz en off para dejarlo en una cámara que sirve de mero testigo presencial.

"Es un lenguaje muy orgánico, una manera de expresarme ligada a la fotografía y a mi fe en lo que puede decir una imagen y su sonido", asegura el realizador.

De esta manera, la cámara sigue a los niños en su día a día: recogiendo tomates, amasando pasta para tortitas, tallando juguetes de madera o fabricando ladrillos. Son los "herederos" de una situación arraigada y difícil de cambiar, pero que Polgovsky sintió que, al menos, tenía que denunciar.

"Quería expandir la situación humana de lucha por la supervivencia, informar rescatando la dignidad de estos niños" y así, tras rodar el mediometraje "Trópico de Cáncer" (2004) -en el que abordaba las familias del desierto de México que venden animales exóticos- se metió de lleno en este proyecto.

Pero en esta aventura medio cinematográfica medio humanitaria, Polgovsky, aunque asume que "todo lo observado queda alterado", quiso aproximarse de la manera más fiel posible a "la naturalidad y la espontaneidad de esos niños para, pese a la pobreza, hacer frente a su vida", revela.

Así, "Los herederos" también juegan y se divierten, exprimen su tiempo libre y rentabilizan los recursos que les ofrece la naturaleza o incluso, en el momento del rodaje, la cámara.

"Les sorprendía mucho su presencia, les producía mucha curiosidad y a veces la prestaba para que jugaran con ella", reconoce.

Polgovsky, que reside en México D.F., inició el rodaje de su primer largometraje en solitario, pero pronto embaucó a su novia para que se encargara del sonido. Luego, con un pequeño avance de lo que tenía en mente, fue buscando financiación en diferentes organismos.

Finalmente, fue en Europa donde pudo reunir los 35.000 dólares -"es muy poco dinero y por supuesto nosotros no teníamos sueldo", asegura- gracias al programa holandés Hubert Bals Fund del Festival de Rotterdam y al Vision Sud Est, de la Agencia Suiza de Desarrollo y Cooperación.

Por eso, presentarlo en Venecia supone "además de una alegría, la posibilidad de difundir mucho más este trabajo", que es, en realidad, el objetivo final de "Los herederos".