Publicado: 24.04.2014 14:53 |Actualizado: 24.04.2014 14:53

La Policía desaloja a medio centenar de personas de la Corrala 'La Charca' en Madrid

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Sobre una de las ventanas colgaba un cartel que transformaba la ocupación en un relato que bien podría firmar el guatemalteco Augusto Monterroso: "...Y así un edificio muerto se llenó de vida". El inmueble, de cinco plantas y treinta viviendas, permanecía exánime desde que la constructora UNIFO lo terminó de construir en el barrio de Carabanchel. Estuvo dos años vacío hasta que un grupo de personas lo habitó y nombró Corrala La Charca, que este jueves, un año después, ha sido desalojada por la Policía Nacional.

La finca, hasta ahora morada por entre 40 y 60 personas, fue ocupada el 29 de marzo de 2013, pero no con el objetivo de "reclamar la propiedad del edificio". La motivación era distinta, los inquilinos demandaban "una vivienda digna", como así reflejaron en su primer comunicado. "Lo que nos parece inadmisible y no vamos a permitir es que en un país con cientos de desahucios diarios, con gente viviendo en las calles, siga habiendo millones de viviendas vacías cogiendo polvo", afirmaron entonces.

Uno de los vecinos narra que la UIP inició el desalojo a las 7.00, "con arietes, mala actitud y chulería"

Uno de los vecinos de la Corrala, que prefiere no publicar su nombre, asegura que agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) iniciaron el desalojo a las 7.00 horas "con arietes, mala actitud y chulería". "Entraron con tanta fuerza y haciendo tanto ruido que los perros de unos vecinos comenzaron a ladrar y uno de los policías dijo: ‘O atas el perro o le pego un tiro'. Y otro: ‘Los voy a sacrificar'. Eso resume muy bien la actitud con la que han entrado en el edificio".

La Policía, según relata este vecino, se ha comportado de forma distinta en uno u otro piso: a algunas personas les han dejado sacar las cosas de su vivienda, mientras que a otras las han enviado a la calle directamente. "En la planta en la que había más niños han sido más permisivos", señala el inquilino, para después denunciar que "en otras han dicho ‘todos abajo' y después no han dejado que regresásemos a por nuestras cosas".

Como aseguraban en aquel primer comunicado de finales de marzo del año pasado, "hartos de suplicar al poder", la comunidad de La Charca, que contaba también con un huerto urbano y un Cuarto de Obras Vecinal Autogestionado (un espacio habilitado en el edificio destinado a actividades de ocio y sociales) optó por la "autoorganización horizontal y asamblearia" para exigir una vivienda digna. Ahora, tras el desalojo, están de nuevo en la calle, reunidos en una asamblea para decidir qué hacer los próximos días.