Publicado: 18.11.2013 11:14 |Actualizado: 18.11.2013 11:14

La Policía francesa rastrea París en busca del pistolero que ha atacado dos medios de comunicación

El atacante es un hombre de unos 40 años, corpulento y con la cabeza rapada. La Policía francesa confirma que el asaltante de 'Libération' es el mismo que el pasado viernes irrumpió armado en BFM TV

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Dos tiroteos en la sede del diario Libération y el banco Société Générale, que dejaron un herido de gravedad, generaron este lunes la alerta en París, donde las fuerzas de seguridad buscan a un hombre blanco de mediana edad armado con una escopeta como presunto autor de los hechos. El sospechoso, del que la policía ha difundido imágenes de las cámaras de seguridad, también habría secuestrado hoy brevemente a un ciudadano para huir de una de las escenas del crimen. Se trata de un hombre de unos 40 años, corpulento y con la cabeza rapada.

El primer suceso tuvo lugar a las 10.15 hora local (09.15 GMT) en la entrada de las oficinas en París de Libération, donde un hombre armado con una escopeta disparó varias veces e hirió de gravedad en el tórax y el abdomen a un fotógrafo de 23 años, colaborador del suplemento mensual Next, quien se encuentra hospitalizado. "El tipo sacó el fusil de su mochila y disparó dos veces a la primera persona que vio (...) Duró diez segundos, no más. No dijo nada y se fue inmediatamente", declaró a Libération una de las tres personas que en ese momento se encontraban en el vestíbulo.

Los cartuchos utilizados, del calibre 12 y muy habituales entre los cazadores franceses, coinciden con la munición hallada el pasado viernes también en París en la sede de la cadena BFM TV, donde una persona amenazó a varios periodistas y se dio a la fuga. Aunque en esa ocasión no hubo disparos ni heridos, uno de los empleados ha señalado que el hombre aseguró al despedirse que la próxima vez no fallaría.

La fiscalía de París afirmó que el modus operandi del sospechoso y las coincidencias en la vestimenta captada por las cámaras de seguridad hacen pensar que se trata de una sola persona, un hombre de rasgos europeos, de entre 35 y 45 años, barba de tres días y entre 1,70 y 1,80 metros de altura. Asimismo, se cree que es el mismo que hoy disparó varias veces sin herir a nadie contra la sede del banco francés Societé Générale, un rascacielos situado en el distrito de negocios parisino de La Defénse, tras lo cual tomó como rehén brevemente a un conductor para huir del lugar de los hechos. "Me he escapado de la cárcel, lléveme a los Campos Elíseos", le dijo el sospechoso a su rehén, quien supone una pieza clave para identificar al asaltante.

La policía francesa intensificó este martes la persecución del pistolero sospechoso, recurriendo a la colaboración ciudadana y al análisis de sus restos de ADN y huellas dactilares. Los investigadores han tomado declaración a más de 400 personas que podrían aportar pistas sobre el asaltante.

El testimonio del conductor, y los restos de ADN que el criminal dejó en el vehículo y en varios cartuchos, son algunas de las piezas claves de la investigación, que aún no ha dado frutos. La policía, que difundió este marte una nueva foto del supuesto pistolero, busca a un varón blanco de entre 35 y 45 años de edad y entre 1,70 y 1,80 metros de altura, con pelo corto y algunas canas.

Durante los tiroteos, llevaba gafas, chaleco y una gorra, aunque hoy la nueva imagen obtenida por una de las 13.500 cámaras de seguridad distribuidas por París, en la que su rostro se distingue con más nitidez, muestra a un hombre con un abrigo rojo, un jersey azul de pico, un gorro marrón y una bolsa. El fotograma, que proviene de una cámara de videovigilancia de la estación de metro parisina de Alma-Marceau, fue tomado en el último punto donde se vio al presunto autor de los ataques.

Muy cerca de ese lugar de la capital francesa, la policía detuvo hoy a un sospechoso que respondía a la descripción del hombre en búsqueda y captura, pero le liberó al comprobar que su arresto se trató de un error. El sujeto arrestado demostró que se encontraba en una visita médica cuando el pistolero disparó contra el fotógrafo en los locales de "Libération", hacia las 10.00 de la mañana (09.00 GMT) del lunes.

La redacción de ese diario, vigilado por un dispositivo especial de policía, como todos los grandes medios de comunicación de París, vive enrarecida, entre el desánimo de saber que uno de sus compañeros lucha aún por su vida y la motivación de la plantilla para seguir trabajando sobre el caso.

"Hay un ambiente un poco diferente del de otros días. Ayer hubo emoción, sorpresa y traumatismo. Al mismo tiempo, había una especie de motivación para trabajar. Hoy la gente estaba un poco más abatida. Se han dado cuenta de lo que pasó ayer. Hemos colocado una célula de crisis psicológica, pero seguimos trabajando", resumió el director de la redacción.

Rousselot agregó que el ataque fue una "sorpresa total", a pesar de que los medios de comunicación estén acostumbrados a recibir mensajes intimidatorios. "Nadie esperaba que alguien fuera a entrar en 'Libération' con un arma. Como todos los periódicos, recibimos amenazas y cartas desagradables sobre muchos temas, pero nada que hiciera pensar que podía producirse un incidente así", dijo Rousselot.

El Gobierno francés insiste en que la policía trabaja "sin descanso" para atrapar al pistolero. "Encontraremos al autor de esos actos para que sea juzgado y condenado", aseguró el primer ministro, Jean-Marc Ayrault. "La única instrucción válida es la de detener a ese tirador lo antes posible", indicó el presidente de Francia, François Hollande, quien se encuentra de viaje oficial en Israel y que ordenó desplegar todos los medios para capturarle y reforzar la seguridad de los medios de prensa en la capital.

Esta sucesión de ataques, cuya autoría no ha sido reivindicada, llevó hoy a la policía a peinar en especial el oeste de la capital porque, según el ministro francés del Interior, Manuel Valls, "mientras siga libre y no se conozcan sus motivaciones, representa un auténtico peligro". "No hay que minimizar la realidad de un acto odioso de este tipo", apuntó Valls tras visitar la sede de Libération, donde también acudieron la titular de Cultura, Aurélie Filippetti, y el alcalde de París, Bertrand Delanoë.

La condena contra estos actos llegó también de forma generalizada desde la clase política, que se ha centrado en el golpe recibido por la libertad de prensa y en cómo lo sucedido refleja el grado de violencia actual. "Esta agresión revela un clima, sea obra de un desequilibrado o un acto político", indicó en un comunicado el copresidente del Frente de Izquierdas, Jean-Luc Mélenchon, para quien lo sucedido evidencia "una violencia que se generaliza contra todo lo que pueda representar la libertad de prensa".

"La prensa, en un gran país como Francia, debería poder ejercer su oficio sin verse obligada a poner verjas en su entrada. El funcionamiento normal en una sociedad democrática es que pueda hacer su trabajo, porque es indispensable", declaró la ministra de Cultura.