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La Policía de Ginebra cree que el caso Henry pertenece al ámbito de la vida privada

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La Policía de Ginebra considera que el caso Pascal Henry pertenece al ámbito de la vida privada y por tanto no tiene derecho a inmiscuirse.

"Este es un caso de vida privada y la policía no debe meterse", aseguró hoy a Efe un portavoz de la policía cantonal de Ginebra preguntado por la suerte de Pascal Henry, el suizo que desapareció hace dos meses tras cenar en el restaurante catalán El Bulli.

"Que Pascal Henry sea suizo y ginebrino no quiere decir que tengamos que buscarlo en media Europa", agregó el portavoz, que recordó a su vez que el gastrónomo de afición y mensajero de profesión "había desaparecido en España, no en Suiza".

La Policía ginebrina no quiso confirmar ni desmentir la información de que supuestamente Interpol-Suiza había avisado a Interpol-España de que Henry había sido identificado varias veces en Ginebra tras su supuesta desaparición.

"Nosotros no tenemos obligación alguna de informar a la prensa", contestó el portavoz.

Interpol-Suiza asegura reiteradamente que de este caso "sólo informa la policía de Ginebra" y que ellos son "unos meros intermediarios".

"Una persona adulta tiene el derecho a desaparecer", agregó el portavoz ginebrino, quien dejó claro que "en caso de que Henry reapareciera, la policía no tendría nada que hacer".

Henry desapareció el 12 de junio tras cenar en El Bulli, propiedad del afamado cocinero Ferran Adrià y localizado en Roses, un municipio de la costa mediterránea.

Según varias fuentes, entre los días 18 de junio y 9 de julio el gourmet retiró fondos en entidades bancarias de Ginebra.

La presencia en estos cajeros del crítico culinario suizo, de 46 años, fue confirmada tras analizar las imágenes que captaron las cámaras de seguridad en esas entidades.

El 12 de junio, antes de pagar la cuenta, Henry dijo a los empleados de El Bulli que salía para buscar una tarjeta de presentación para entregársela a los responsables del restaurante y que ya no volvió.

Al salir dejó encima de la mesa donde había comido un sombrero y la libreta en la que anotaba las impresiones gastronómicas de sus ágapes, para posteriormente plasmarlas en un libro.

Según la policía, Henry hacía una ruta por varios países del mundo para degustar los platos de los 68 cocineros reconocidos con tres estrellas de la guía de restaurantes Michelín.