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Policías, turistas y curiosos convierten la Sagrada Familia en un hervidero

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Un constante ir y venir de policías, vigilantes, operarios, curiosos y rezagados turistas que apuran las últimas horas de visita a la Sagrada Familia convierten en un peculiar hervidero los aledaños del templo de Gaudí en la víspera de su consagración por el papa Benedicto XVI.

Bajo el inquietante zumbido de los helicópteros de la policía, las calles que rodean la Sagrada Familia, con una aplastante mayoría de "senyeres" en los balcones frente a unas pocas banderas vaticanas, palpitan con la actividad de un hormiguero: la seguridad revisa el recorrido papal, los técnicos hacen sus últimas pruebas y los fotógrafos juegan con la luz buscando los mejores planos.

Los policías y trabajadores movilizados por la visita del Papa se cruzan con grupos de turistas que aprovechan las últimas horas en que el acceso a la Sagrada Familia estaba permitido -hasta las 14.00- y han hecho cola pacientemente para entrar al templo, mientras los encargados de organizar las visitas intentaban poner orden.

"Hoy hay un poco de caos, porque hay una mezcla de turistas y de voluntarios, pero la afluencia de visitantes es la de siempre", ha comentado a Efe Caterina, que trabaja en los accesos al templo de Gaudí.

Otros turistas que han desistido de intentar acceder a la Sagrada Familia un día como hoy se contentaban con admirar, no sin algo de decepción, las fachadas del emblemático edificio.

Es el caso de un grupo de jóvenes de Bilbao que contrató un fin de semana en Barcelona sin saber que coincidía con la visita papal y y que se ha conformado con dar esta mañana un paseo por sus alrededores. "A ver si la próxima vez tenemos más suerte y podemos entrar", ha lamentado una de las viajeras.

Junto a los grupos de turistas, algunos de ellos tan despistados que incluso desconocían la visita del pontífice -según han explicado a Efe trabajadores de las taquillas-, alrededor de la iglesia paseaban esta mañana vecinos y curiosos, que, ante la imposibilidad de acercarse mañana a la Sagrada Familia, intentaban palpar el ambiente en las horas previas al acto de consagración.

Josefa y Pilar, dos vecinas que llevan toda la vida en el barrio, hasta el punto de que una de ellas fue bautizada en la capilla de Sant Josep de la Sagrada Familia, expresan su emoción ante ese histórico momento que supone la consagración del templo pero, aunque católicas, se declaran contrarias a la visita del Papa porque "cuesta mucho dinero".

Como la mayoría de vecinos del barrio, Josefa y Pilar no tienen invitación para las limitadas plazas reservadas para el público en los alrededores del templo, por lo que mañana no piensan acercarse. No así Rosa, que hoy curioseaba por los alrededores de la iglesia y ha explicado que no dudará en aproximarse, hasta donde le permitan, para no perderse "el barullo" suscitado por la visita papal.

Entre turistas y paseantes intentaban abrirse paso esta mañana policías y vigilantes privados para poner a punto la seguridad en el templo y el recorrido papal: un séquito de furgones y coches oficiales, algunos con la sirena activada, han dado varias vueltas de reconocimiento por la Sagrada Familia y las calles adyacentes.

También los operarios aprovechan las últimas horas para preparar el dispositivo técnico: las tomas de corriente eléctrica en las tribunas de la prensa se estaban aún instalando y desde el interior del templo un técnico probaba el sistema de sonido recitando rezos que los altavoces del exterior propagaban a los cuatro vientos.

Frente al fervor católico, que numerosos voluntarios encarnan junto al templo sin disimular su excitación, el espíritu laico anticlerical de Barcelona calienta motores con los numerosos actos de protesta previstos par mañana, en pleno recorrido papal.

Una besada popular de gays y lesbianas buscará la provocación de la comunidad católica en un madrugador acto convocado para las 9,00 de mañana junto a la plaza de la Catedral, justo cuando el pontífice inicie su recorrido en papamóvil hacia la Sagrada Familia.

A las 11,00 horas una manifestación feminista convocada bajo el lema "Fuera los rosarios de nuestros ovarios" proclamará la indignación de las mujeres por el "machismo" de la Iglesia católica y, una hora después, una festiva manifestación recibirá en paseo de Gracia a la "mama", en un acto que encabezará la mezzosprano y activista transexual "Manuela Trasobares".

Por Rossi García