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Polonia promete liderazgo para evitar el euroescepticismo en la propia UE

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Polonia asumió hoy su primera presidencia de turno de la Unión Europea (UE) prometiendo ejercer liderazgo para afrontar la crisis financiera, forjar consensos entre los veintisiete países comunitarios y evitar una epidemia de "euroescepticismo" entre muchos de sus miembros.

Actualmente, el bloque europeo afronta una delicada situación por la crisis financiera y su impacto en el euro, los procesos de cambio democrático en buena parte del mundo árabe y los intentos de revertir la libertad de circulación consagrada en el Tratado de Schengen.

La presidencia polaca llega "en uno de los momentos más difíciles en la historia de la UE", según reconoció el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien dijo que en este tipo de situaciones "es clave" ejercer el liderazgo político.

Tusk, en declaraciones a un grupo de periodistas, denunció lo que considera un nuevo "euroescepticismo" en países y líderes comunitarios que formalmente hacen profesión de fe en la Unión Europea y sus valores, pero "toman decisiones que debilitan la comunidad".

Indicó que el intento de dar marcha atrás en Schengen es el mejor ejemplo y aseguró que buscar respuestas nacionales en momentos de duda, con "exagerado" acento en el interés nacional, "es un fenómeno presente en las mentes de todos los líderes" comunitarios.

Por ello, Tusk se comprometió "a responder a la situación crítica con más Europa y no con menos Europa", aunque para ello reconoció que hace falta persuadir a los líderes comunitarios de que "este invento puede funcionar eficazmente".

El primer ministro polaco empleó el mismo argumento para hablar del proyecto de presupuesto plurianual de la UE para 2014-2020, que la Comisión Europea presentó el miércoles y que será objeto de duras discusiones en los próximos 18 meses, ya que tradicionalmente los estados miembros miran principalmente el saldo neto nacional.

Tusk pidió "poner fin a esa hipocresía", para lo que planea convocar una conferencia durante el próximo otoño en la que discutir abiertamente "cuánto de Europa y cuánto de presupuestos nacionales" debe haber en el presupuesto comunitario.

Después de que muchas de las últimas cumbres de la UE hayan estado protagonizadas por acuerdos previos entre Francia y Alemania, Tusk -ganador del premio europeo Carlomagno en 2010- espera lograr que los estados grandes "no usen su fuerza excesivamente", si bien admite que no se puede reprochar a esos dos países su importancia para la Unión.

Aunque las presidencias rotatorias de la UE han perdido relevancia con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa a finales de 2009, Polonia llega dispuesta a aportar iniciativas para resolver asuntos pendientes durante los próximos seis meses.

Un ejemplo es el paquete de seis propuestas legislativas para reforzar la gobernanza económica europea, atascado actualmente en las negociaciones entre el Consejo y el Parlamento de la UE.

Durante la presidencia polaca, seguramente durante el otoño, se firmará también el tratado de adhesión de Croacia a la Unión, si bien el ingreso formal está previsto para julio de 2013.

Polonia quiere, además, que su ministro de Finanzas pueda asistir a las reuniones de titulares de los países del euro (Eurogrupo), algo que puede ser recibido con reticencias entre los actuales miembros del club.

En cuestiones exteriores, el Gobierno del liberal Tusk quiere centrar la acción durante este semestre en consolidar la democratización, las reformas y el acercamiento a la Unión Europea de las dos regiones vecinas: el este de Europa y el sur del Mediterráneo.

Para ello, contará con Radek Sikorski, un hábil ministro de Exteriores y extitular de Defensa que ha vivido en distintos períodos en el Reino Unido y Estados Unidos, países donde está muy bien considerado.

Sikorski resaltó hoy la importancia para la UE de impulsar el desarrollo entre sus vecinos más cercanos porque "no podemos ser una superpotencia si no arreglamos el vecindario".

La relación con Rusia -el vecino a veces problemático, pero que es el principal exportador de energía a la Unión Europea- será también una cuestión "clave" en este período.

El principal evento de la presidencia polaca en cuestiones exteriores será una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de países de la UE con los del este de Europa, de la que Varsovia espera un impulso decisivo en la apertura hacia esa zona.