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Polonia reivindica a Chopin en la celebración del bicentenario de su nacimiento

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Polonia celebra el bicentenario del nacimiento de Frédéric Chopin, una fecha que sirve para reivindicar el origen polaco del compositor, símbolo nacional del país centroeuropeo a pesar de que desde Francia se recuerda que era hijo de un francés y que vivió una etapa crucial de su vida en París.

Decir en Polonia que Chopin, cuyo bicentenario se cumple este lunes, fue un compositor galo es una auténtica blasfemia, castigada como mínimo con miradas de reproche.

"Claro que era polaco, Fryderyk (escrito en polaco) Chopin es de Polonia", dirá con orgullo cualquier polaco, que argumentará que el pianista nació en las cercanías de Varsovia (Zelazowa Wola, 1810) y que su idioma nativo era el polaco, tal y como demuestra la correspondencia que mantuvo con su familia tras su marcha a Francia.

Su amor a Polonia era innegable y de hecho ordenó que, tras su muerte (París, 1849), su corazón fuese depositado en la iglesia de la Santa Cruz de Varsovia, aunque tampoco se puede olvidar su lado francés, ya que Frédéric era hijo de Nicolas Chopin, un expatriado galo al servicio de aristócratas polacos.

Lo cierto es que Frédéric Chopin vivió en Polonia hasta que, en 1831, emigró a París, donde residió gran parte de su vida, conoció al considerado el gran amor de su vida, la novelista George Sand, y se convirtió en el compositor admirado hoy en todo el mundo.

Una identidad compartida que no evita que la celebración del bicentenario de su cumpleaños sirva para reivindicar a ese Chopin polaco de nacimiento y de espíritu, como demuestran sus polonesas o sus mazurkas, inspiradas en la tradición y la campiña polacas.

Más allá de las disputas historicistas, Varsovia es el centro de esta celebración, con la reapertura el día 1 de marzo del museo dedicado al compositor, un espacio moderno que servirá de punto de partida para la 'Ruta de Chopin', el itinerario turístico a través de los paisajes que inspiraron sus composiciones.

El museo se enfrenta al reto de acercar al público algo "efusivo pero intangible, algo que cada uno percibe de su propia y única manera", tal y como explica la comisaria de la muestra, Alicja Knast.

Las instalaciones, llamadas a convertirse en un lugar de culto para los melómanos de todo el mundo, se ubican en un antiguo palacio barroco del centro de Varsovia, y han tenido un coste de más de 80 millones de zloty (unos veinte millones de euros).

Los historiadores se dividen entre quienes afirman que Chopin nació el 22 de febrero y los que sostienen que fue el uno de marzo de 1810, la tesis defendida por la mayoría y la que Polonia ha elegido para acoger los actos principales del bicentenario.

Además de la reapertura del museo, la capital polaca contará con la presencia de algunos de los mejores pianistas del momento, entre ellos Yundi, Dang Thai Son y Garrick Ohlsson, que hoy interpretarán en la Ópera de Varsovia piezas de Chopin junto con la Orquesta Filarmónica Nacional Polaca.

Aunque Varsovia es el escenario principal no será el único, ya que ciudades de todo el mundo se suman a la celebración del nacimiento del compositor, considerado uno de los grandes genios de la historia de la música.