Publicado: 02.11.2014 20:42 |Actualizado: 02.11.2014 20:42

Ponta y Iohannis se disputarán la presidencia de Rumanía en la segunda ronda

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El primer ministro rumano, el socialdemócrata Victor Ponta, y el candidato liberal, Klaus Iohannis, se enfrentarán el próximo 16 de noviembre en la segunda ronda de las elecciones presidenciales de Rumanía al haber sido los dos candidatos más votados este domingo en la primera vuelta según los sondeos a pie de urna.

"Me siento responsable de todos los rumanos", declaró Ponta casi una hora después de conocerse los resultados de los sondeos, que le auguran una clara victoria que le encumbraría como nuevo jefe de Estado en sustitución de Traian Basescu.

Las encuestas emitidas por cuatro institutos demoscópicos al cierre de los colegios electorales conceden a Ponta entre el 38,2 y el 41,5% de los votos, frente al 31,1 o 31,2% que prevén para Iohannis. "Me reuniré el martes con representantes de la coalición (gubernamental) y juntos anunciaremos las personas que podrán dirigir el Gobierno de Rumanía", precisó el primer ministro.

Tras conocer los resultados de los sondeos, Iohannis, alcalde de la ciudad de Sibiu y miembro de la Alianza Cristiana Liberal (ACL), señaló que el país se ha dividido entre quienes desean "las cosas bien hechas en Rumanía" y los que se muestran contrarios a esta idea.

"Sólo yo garantizo la independencia de la justicia", subrayó Iohannis, de origen alemán, en alusión a los numerosos escándalos de corrupción que han salpicado a la formación política de su rival durante la campaña electoral.

Iohannis, con semblante serio pero tranquilo, señaló que aún queda mucha batalla por delante: "Hago un llamamiento a aquellos rumanos que no quieren dar todo el poder a un solo partido para ganar en la segunda ronda", espetó a sus posibles votantes.

La participación en estos comicios fue del 51,3%, conforme a los datos de la Oficina Electoral Central, un punto porcentual menos que en las últimas elecciones de 2009.

Iohannis y Ponta batallarán ahora por el electorado de los candidatos que se han quedado fuera de la carrera presidencial: el exprimer ministro Calin Popescu Tariceanu y la aspirante conservadora Elena Udrea, protegida del presidente saliente Traian Basescu, con un 6 y un 5% de votos estimados respectivamente.

Tariceanu habría logrado su objetivo de quedar en tercer lugar, lo que le da crédito para negociar su posible nombramiento como sustituto de Ponta en el cargo de primer ministro, porque sus votos derivarían hacia esa candidatura. Los votantes de Udrea, de perfil conservador, estarían más cercanos en una segunda ronda a Iohannis.

Ponta ya declaró en campaña que pretende designar a un político de centro derecha al frente del Ejecutivo, que se encargue de reimpulsar la economía del país, frenada por el descenso de las inversiones a causa de las nuevos impuestos introducidos y una posible recaída en recesión de la zona euro.

A lo largo de todo el día, las elecciones transcurrieron con normalidad en territorio nacional pero se han visto empañadas por la falta de número de urnas y personal en las secciones de votación en el extranjero, lo que provocó inmensas colas en las puertas de los consulados.

Cientos de rumanos salieron a las calles de Bucarest a protestar por la situación de sus compatriotas en el extranjero que no habían podido ejercer su voto, y lo mismo ocurrió en Londres según informó la cadena de televisión B1.

Incluso la embajada de Rumanía en París se vio obligada a pedir socorro a la policía francesa para evacuar a las decenas de personas que se hallaban en su edificio negándose a marcharse hasta que pudieran votar. El primer ministro Ponta defendió el despliegue electoral alegando que se habían repartido las mismas urnas que en las anteriores elecciones.

La situación ha creado malestar entre los candidatos de la derecha e incluso el presidente saliente ha pedido la dimisión del ministro de Asuntos Exteriores, Titus Corlatean.