Publicado: 07.04.2014 14:23 |Actualizado: 07.04.2014 14:23

Popular se plantea la expansión internacional a medio plazo

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Los principales directivos de Banco Popular apostaron el lunes por trasladar su modelo de negocio basado en el crecimiento del negocio crediticio a pequeñas y medianas empresas a otros mercados internacionales en un intento por reducir su dependencia del mercado nacional. "Creemos que debemos diversificarnos internacionalmente con prudencia en el medio plazo, replicando en el exterior lo que sabemos hacer mejor, desarrollando nuestro modelo de negocio basada en pymes, autónomos y profesionales, adaptándolo a las circunstancias de cada mercado", dijo el presidente de Banco Popular, Ángel Ron, durante un junta en la que repasó unos resultados marcados por la vuelta a los beneficios.

Con motivo de una ampliación de capital a finales del año pasado por unos 450 millones de euros para reforzar sus niveles de solvencia, el banco ya dio entrada en su accionariado a un grupo de accionistas encabezados por la familia del Valle que tomó un 6% del capital del banco. En ese momento, Popular acordó comprar un 24,9 por ciento del grupo financiero Bx+ de esta familia mexicana. "Estamos empeñados en desarrollar nuestra actividad internacional de forma prudencial a medio plazo, reduciendo el impacto en el capital de la expansión, pero la intención es muy seria y el negocio adquirido en México es un primer paso", manifestó.

Además, Banco Popular dijo el viernes que estaba negociando con Citibank la compra de las sucursales, negocio de banca minorista y de tarjetas de esta entidad en España. Aunque Ron no quiso desvelar más detalles de esta eventual operación, reconoció que al margen de la compra de 45 sucursales, una de las principales aportaciones para Popular sería la incorporación del negocio de las tarjetas de crédito revolving (incluye operaciones de crédito al consumo) donde Citi tiene un 10% de cuota de mercado en España.

Banco Popular ha sido en el pasado uno de los bancos comerciales españoles que en mayor medida ha sufrido el estallido de la burbuja inmobiliaria española y ahora está buscando alternativas de crecimiento fuera de España.

En la actualidad, la práctica totalidad de las entidades financieras españolas están apostando por una estrategia de crecimiento en el negocio a pymes, un segmento que supone más del 99% del tejido empresarial español, en un momento en el que el negocio bancario está presionado por unos bajos tipos de interés y un todavía tímido crecimiento económico. "El futuro de la banca pasa por las empresas y nosotros lo sabemos desde hace tiempo", manifestó el consejero delegado de la entidad, Francisco Gómez.

Banco Santander acaba de lanzar un plan de financiación a pymes por unos 30.000 millones de euros y la nacionalizada Bankia acaba de poner a disposición de las empresas créditos por unos 4.000 millones de euros. En 2013, Banco Popular prestó más 3.000 millones en créditos del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y más de 7.000 millones de euros de dinero nuevo a las pequeñas y medianas empresas, captando más de 91.000 nuevas compañías.

A pesar de que el Gobierno confía en una reactivación del crédito tanto a pymes como a hogares, como palanca para impulsar el crecimiento económico, el Banco de España echó el martes pasado un jarro de agua fría sobre el optimismo del Ejecutivo. Según datos del banco emisor, el crédito concedido por bancos a empresas registró en febrero un descenso interanual del 9,5% frente a un descenso del 8,9% en enero. Además, los préstamos de las entidades a las familias cayeron de forma interanual un 4,9% en el segundo mes del año frente a un descenso del 5% en enero.

Sin embargo, Ron también apostó por una mejora de las condiciones para la banca española a corto y medio plazo apoyada en una reactivación económica más intensa en España, gracias a las reformas estructurales emprendidas por el Ejecutivo, que le llevaron a vaticinar una estabilización de la mora en 2014. En 2013, la entidad cerró con unos impagados del 14,27 por ciento.

Después de anunciar en diciembre un retorno del pago a dividendos (aplazada con motivo del plan de recapitalización al que le obliga la primera prueba de Oliver Wyman), Ron aseguró este lunes que mantenía el compromiso de mejorar el pay-out (porcentaje de los beneficios que se destinan para repartir como dividendos entre los accionistas) de cara al futuro sin dar más detalles en una junta en la que también incluyó para su aprobación la modalidad del pago en acciones o efectivo.

Respecto a las próximas pruebas de resistencia que afronta la banca española y la europea en 2014, Ron se mostró convencido de que la entidad las superará con margen y que en general la banca española las afrontaba en una posición de fortaleza. No obstante, Ron manifestó que para que se pudiera valorar de forma adecuada a los diferentes bancos europeos, "los ejercicios de estrés deberán plantear escenarios plausibles y que sean homogéneos en términos de probabilidad de cumplimiento de dichos escenarios en los diferentes países".