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Un posible descenso de la audiencia de los Óscar genera incertidumbre en Hollywood

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No hay duda de que los Óscar son, año tras año, el evento por excelencia de la industria del cine, pero los datos se obcecan en demostrar que una edición con varias cintas independientes entre las candidatas, no despierta la misma expectación.

Es el caso de la presente edición, en la que producciones de corte "indie" y escasos presupuestos como "Juno", "The Diving Bell and the Butterfly" o "I'm Not There" comparten protagonismo con las grandes favoritas de la velada, "No Country for Old Men" y "There Will be Blood", que tampoco han arrasado en taquilla.

La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas prepara contrarreloj y con energías renovadas los últimos detalles de una gala que corrió serio peligro de no celebrarse durante más de tres meses a causa del paro de guionistas.

Ahora falta comprobar si logrará contagiar ese fervor a la audiencia mundial, a pesar de que entre las nominadas existen títulos no demasiado conocidos en general para el espectador.

La retransmisión del año pasado, en donde "The Departed", de Martin Scorsese se coronó como la Mejor Película del año, fue vista por una media de 40,17 millones de espectadores en Estados Unidos, una cifra que mejoró la de la edición anterior -38,94 millones-, y en donde "Crash", de Paul Haggis, fue la triunfadora.

Solo en dos ocasiones la audiencia de esta gala se quedó por debajo de los 40 millones de espectadores en los últimos 20 años, aunque desde entonces las alternativas en los canales se ha multiplicado.

El "show" tiende a registrar los mayores índices de audiencia cuando una película muy popular opta a los principales galardones, como fue el caso de "Titanic" en 1998, que facilitó la mayor audiencia de los Óscar en los últimos 30 años con 55,25 millones de espectadores.

En 2004, 43,53 millones asistieron a la coronación de "The Return of the King", la tercera entrega de "Lord of the Rings", filmada por Peter Jackson. Fue la mayor audiencia de los últimos cinco años.

En cambio, los peores registros se dieron en 2003, cuando solo 33 millones de estadounidenses se engancharon a la retransmisión de unos Óscar protagonizados por el musical "Chicago", el drama literario "The Hours" y el relato sobre bandas "Gangs of New York", que no triunfaron en las salas de EE.UU.

Este año, a falta de un éxito de taquilla que echarse a la boca, la baza de la Academia reside en la lista de presentadores de los premios, entre los que se encuentran estrellas del celuloide como George Clooney, Cameron Diaz, Harrison Ford, Tom Hanks, Nicole Kidman o Denzel Washington.

Además, los adictos a las series de televisión también tendrán ocasión de disfrutar con la presencia de algunas de las caras más representativas de la parrilla estadounidense: Steve Carell, Patrick Dempsey, Katherine Heigl o la joven Miley Cyrus.

¿Serán esos ingredientes suficientes para mantener la barrera de los 40 millones de espectadores?

"Una vez más, hay muchas películas en los Óscar que no importan ni han visto la mayoría de espectadores", escribió la columnista Kim Masters, de la publicación especializada Slate, que se preguntó si el éxito comercial de las películas debiera contar a la hora de las candidaturas de los Óscar.

"Por supuesto que no, pero a la hora de generar grandes audiencias, este año va a tener problemas para conseguirlo", afirmó.

El éxito o fracaso de la gala también dependerá en gran medida de la capacidad del presentador Jon Stewart ("The Daily Show") para sacar provecho de todas estas circunstancias, algo que ya consiguió en el pasado Billy Crystal, considerado por muchos el mejor maestro de ceremonias para esta gala.