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"La posición del Gobierno español no se puede entender"

Sidi Daddach. Llamado el ‘Mandela’ saharaui. Tras pasar 24 años en prisiones, denuncia la represión marroquí y el desentendimiento de las autoridades españolas de sus ciudadanos en el Sáhara Occidental

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Sidi Mohamed Daddach es, después de Nelson Mandela, el preso de conciencia que más tiempo ha permanecido detenido. Los 24 años que Daddach (Guelta Zemmur, 1957) ha pasado en las peores prisiones de Marruecos, incluida la infame Cárcel Negra de El Aaiún, han hecho de él un incansable, inquebrantable activista por los derechos de los saharauis. Víctima de numerosas torturas, se pasó 14 años condenado a muerte hasta que en 1994 se le conmutó la pena por una cadena perpetua. Quedó en libertad en 2001 tras una amnistía del rey Mohammed VI. Daddach fundó el Comité de Defensa de la Autodeterminación del Pueblo Saharaui, del que hoy es presidente. Público lo entrevistó en Lanzarote.

¿Cuál es la situación en El Aaiún?

Todavía se saquean casas y multitud de personas están en busca y captura. Hasta el momento hemos contabilizado más de 15 niños menores de 4 años que no encuentran a sus familiares. Todos los habitantes del campamento están heridos. Las patrullas van armadas con metralletas y se ha llamado a los notables para certificar la defunción de 37 víctimas. Lo que certifiquen estos colaboradores del régimen expansionista a mí no me resulta fiable.

¿Los heridos han recibido algún tratamiento?

Los hospitales no quisieron recibirlos, son de la administración marroquí. Se curaron en sus casas con los métodos tradicionales. El territorio está totalmente aislado del mundo, es sumamente necesario constituir una caravana que lleve medicamentos a El Aaiún.

¿Qué opina del papel del Gobierno español?

Desde el 8 de noviembre hasta aquí la posición del Gobierno español es muy negativa. Sólo le pedimos lo que ya le hemos pedido antes, que esté del lado de la legalidad internacional, de la autodeterminación del pueblo saharaui.

¿Entre los heridos, muertos y desaparecidos de estos días hay ciudadanos españoles?

Sí, muchos, y eso no es nuevo. Hay una lista de más 500 desaparecidos que fueron detenidos entre octubre y febrero de 1976 y de los que aún reivindicamos su aparición: casi la totalidad ostenta la nacionalidad española. Lo que es ilegal y no se puede entender es la posición del Gobierno español hacia estos ciudadanos.

¿Cuál cree que son los motivos del Gobierno español para actuar así?

No lo sé... a no ser que sean las relaciones comerciales, los intereses materiales entre los dos gobiernos.

¿Qué se sabe de la situación de los principales activistas saharauis?

Están en busca y captura. Hace unos días, un pelotón de 20 soldados con metralletas fue a casa de Brahism Ismaeli durante la noche, derribaron la puerta, lo detuvieron y le pegaron delante de sus hijos. Cuando su mujer fue a la comisaría a pedir permiso para visitarle en la cárcel, la amenazaron con armas. No sabemos nada más de él.

Todos los saharauis recuerdan las masacres de 1999 y 2005... Ahora, los jóvenes reivindican la vuelta a las armas.

¡Cuántas luchas, cuántos mártires! Yo tenía 17 años cuando sufrimos la invasión marroquí, me incorporé al Polisario, empuñé las armas. Hemos luchado contra la invasión con poquísimo armamento, y aún así infligimos derrotas al enemigo. Todavía mantenemos este espíritu: lo que originó el Campamento Dignidad puede inclinar la balanza hacia ese rumbo. Mao dijo: 'Odiamos la guerra, pero hay más paz después de la guerra'. Yo comparto esa idea.

¿Cuál es la situación de la democracia saharaui, en comparación con Marruecos?

La democracia marroquí sólo existe en sus propios medios de comunicación, no en la práctica. El Polisario es un Estado en el exilio, que lucha por recuperar el territorio robado. A pesar de esto, celebra elecciones que son democráticas, no hay prisioneros de opinión, la libertad de expresión está garantizada... Estos son síntomas de una verdadera democracia.