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'Post burbujas blues'

El coordinador de las relaciones de EEUU con el G-20, que ha visitado Madrid, es un experto en la recesión japonesa

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La semana pasada viajó a Madrid Charles Collyns, secretario adjunto para Finanzas Internacionales del Departamento del Tesoro, responsable de la coordinación de las relaciones de Estados Unidos con los países del G-20. Y el lunes pasado, el presidente Barack Obama habló por teléfono con José Luis Rodríguez Zapatero después del telefonazo del 11 de mayo. Aparte del interés institucional, por así decir, hay también lobby. Tanto en mayo como el pasado lunes, Obama preguntó por las subvenciones a las empresas norteamericanas de energías renovables presentes en España. ¡Es que son las que le ayudaron con cuantiosos donativos durante la campaña electoral! Esas empresas tienen en Obama su máximo defensor ante el recorte que anima el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián.

Collyns fue nombrado en su cargo en el Tesoro después de pasar 25 años en el Fondo Monetario Internacional (FMI). En 1997, se especializó en la gran recesión japonesa. Cuando Rodrigo Rato accedió al cargo de director gerente del FMI, en 2004, Collyns era responsable de Brasil.

Antes de trabajar en el Tesoro de EEUU, Collyns pasó 25 años en el FMI

Dos años más tarde, en 2006, con Rato todavía en Washington, fue nombrado subdirector del Departamento de Análisis, bajo la batuta del entonces economista jefe del FMI, Simon Johnson, hoy famoso por criticar lo que llama la 'oligarquía financiera de Wall Street'.

En sus entrevistas en Madrid, Collyns ha preguntado a autoridades, economistas y banqueros por todo tipo de asuntos: el sistema financiero, la burbuja inmobiliaria, el déficit público, las posibilidades de Zapatero para agotar la legislatura...

A partir de su experiencia en el seguimiento de la gran recesión japonesa de los años noventa, Collyns coeditó un libro titulado Post Bubbles Blues, una serie de artículos sobre el estallido de la gran burbuja de la vivienda en aquel país. En la introducción, Collyns hace una referencia a un tema de gran actualidad: lo que él mismo llama el 'prematuro giro hacia la contención fiscal'.

En 2008 aconsejó a Zapatero que no adoptara más estímulos fiscales

Después del estallido de la burbuja en 1991 y tras cinco años de recesión, la economía nipona creció en 1996 un 5%, propulsada por estímulos fiscales y tipos de interés muy bajos. A principios de 1997, el Gobierno de Tokio comenzó la llamada 'consolidación fiscal' con una subida del impuesto al consumo del 3% al 5%, lo que provocó una anticipación de compras. La idea es que después de una breve recaída, la economía volvería a brincar. Así pareció ocurrir. Pero he aquí que a finales de 1997, la actividad se desplomó.

Según Collyns, 'esta recesión, la peor sufrida por Japón, dejó la producción en el último trimestre de 1998 un 5% por debajo su punto más alto a principios de 1997. De lejos, esta desaceleración ha sido la peor que ha padecido Japón en el periodo de posguerra e incluyó todos los componentes de la demanda privada'. Todo esto, a pesar de que las autoridades reintrodujeron, en 1998, los estímulos fiscales y redujeron los tipos de interés a cero.

Con todo, Collyns no extrae de esta experiencia lecciones para España, por lo que llama 'problemas estructurales' y el déficit exterior. En julio de 2008, cuando era número dos del Departamento de Análisis del FMI, advirtió públicamente a Zapatero que no adoptara nuevas medidas fiscales de estímulo (aparte de la rebaja fiscal de 400 euros y el cheque bebé de 2.500 euros). Collyns analizó el efecto negativo del estallido de la burbuja de la vivienda sobre la riqueza de las familias. El Gobierno de Zapatero consideró los vaticinios de Collyns excesivamente pesimistas.