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Un potente terremoto siembra el caos en Chile

El temblor de 8,8 grados en la escala Richter fue más fuerte que el de Haití y deja al menos 300 muertos. La rígida reglamentación antisísmica evita que la sacudida fuera más devastadora

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'Me desperté con un ruido atronador, y mi marido, que es chileno, me dijo que me quedara tranquila, que era un pequeño temblor. Pero mi piso está todo acristalado y yo pensaba que en cualquier minuto los cristales iban a estallar. Fue un horror'.

Como la mayoría de los 17 millones de chilenos, la española Inés Ortega dormía anoche en su casa, en el noveno piso de la colonia de Las Condes, en Santiago de Chile, cuando la tierra, y con ella todo el edificio, empezó a temblar. Casi parecía uno más de los 4.000 temblores de tierra que cada año sacuden Chile. Pero Inés pronto se dio cuenta de que este seísmo era diferente.

'El tiempo fue una eternidad, para mi fueron como cinco minutos en vez de tres. Cuando el terremoto pasó, estaba todo a oscuras y salimos corriendo por las escaleras con lo que teníamos puesto; llegamos abajo, a pasar la noche en la planta baja, pero sin agua, tilas ni leche para los niños', relató a Público.

El terremoto, de 8,8 grados en la escala de Richter, fue en realidad mucho más potente que el de Haití, aunque mucho menos devastador. La razón es que, en un país catalogado como sísmico, las edificaciones deben cumplir normas muy rigurosas. Aun así, el Gobierno chileno informó de que 300 personas perecieron a causa del terremoto, y que otras muchas, cuyo número se desconoce todavía, están en paradero desconocido.

Las horas que siguieron al terremoto que tuvo lugar poco después de las tres y media de la madrugada (cuatro horas más en hora peninsular española) transcurrieron con incontables réplicas que atizaron el miedo de los ciudadanos hasta que llegó el día.

Los chilenos hacen acopio de alimentos, pilas y gasolina

La región más afectada ha sido Bío Bío, el lugar donde se registró el epicentro del seísmo frente a las costas de Maule, a unos 300 kilómetros al sur de la capital. La Oficina Nacional de Emergencia calcula que medio millón de personas han perdido sus hogares sólo en esta región.

Todo el territorio entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía, incluida la capital, ha sido declarado zona de catástrofe por el Gobierno. Con esta declaración las autoridades pueden ahorrarse trámites burocráticos y empezar a actuar sin dilación.

La presidenta en funciones, Michelle Bachelet, reaccionó con rapidez. A las siete de la mañana informó de que el daño era 'enorme' y que 'importantes zonas del país están afectadas'. Su sucesor, el presidente electo, Sebatián Piñera, que sucederá a Bachelet el 11 de marzo, ofreció con presteza su apoyo a su antecesora.

'Comprometo la total ayuda y el compromiso del equipo del futuro Gobierno con la presidenta Bachelet. El temblor significa un duro golpe a la infraestructura de este país', agregó Piñera.

Todo el país sufrió ayer cortes de electricidad y las comunicaciones por telefonía fija y móvil se colapsaron. Muchas personas se desesperaron al no poder comunicarse con sus familiares. Internet colmó en parte este vacío. Google abrió ayer una página para que los damnificados pudieran comunicarse, si es que lograban acceder al servicio.

El temblor puso también de relieve que muchas construcciones nuevas, como carreteras cuya concesión se otorgó a empresas privadas, no cumplieron a todas luces la rígida legislación en materia de construcción antisísmica. O quizás lo que quedó claro es la ausencia de un control sistématico por parte de las autoridades.

Sólo en Bio Bio, medio millón de personas han perdido sus casas

El aeropuerto de Santiago es una de esas construcciones nuevas que ha tenido que ser cerrada, en principio por tres días, debido a los daños estructurales que han sufrido los edificios de la terminal. Los vuelos se están desviando a Argentina.

En la capital, Santiago, el humo de tres incendios aparentemente causados por el movimiento telúrico dejó la ciudad cubierta de una espesa niebla. El fuego empezó en sendas fábricas de productos químicos en la periferia de la ciudad. El casco antiguo de Santiago sufrió severos daños en sus construcciones y varias iglesias que habían sobrevivido a otros temblores sufrieron grandes desprendimientos.

En ese barrio viven muchos inmigrantes, principalmente peruanos y bolivianos, que comparten pequeños pisos. Ana Perales, peruana que trabaja desde hace diez años en Santiago, aseguró a Público que pasó la noche en la calle, junto a sus vecinos, por temor a un nuevo movimiento: 'Yo estaba con mi hija en brazos, y sentía angustia al ver que no podía ayudar a la chica de la puerta de enfrente, que vive sola con sus tres hijos y pedía ayuda para poder sacarlos a todos y no dejar a alguno adentro'.

Sólo el miedo terminó con la vida de 15 personas incluidas algunos jóvenes menores de 25 años que sin tener antecedentes cardiacos llegaron a centros de asistencia con un infarto.

Fueron muchos los chilenos que durante la mañana salieron a la calle en busca de velas, pilas y alimentos. Muy pocos comercios estaban abiertos y presentaban enormes colas, al igual que en las gasolineras, donde las filas recorrían varias manzanas.

En medio de la confusión y los derrumbes, 269 presos se dieron a la fuga

Héctor, empleado de una estación de servicio, aseguró que desde la mañana la gente estaba muy nerviosa, 'se pelean unos con otros y me han echado la bronca porque el sistema de tarjetas no está funcionando bien'.

El país se ha paralizado. Incluso el Festival Internacional de Viña del Mar, que concluía hoy, tuvo ayer una abrupta clausura en Valparaíso.

Las autoridades han tenido que cerrar el tránsito por las carreteras vecinas a las zonas costeras. En el sur, una de las regiones más afectadas, en la cárcel de Chillán cuatro reos murieron en incidentes cuyos detalles no han trascendido. En medio de la confusión y los derrumbes, 269 presos se dieron a la fuga. A las cinco de la tarde la policía ya había logrado capturar a 70.