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El PP sólo analiza la indisciplina de Costa

El Comité de Garantías no prevé ver sus cuentas ni su relación con el caso Gürtel

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El Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP abrió la semana pasada un expediente a Ricardo Costa, ex secretario general de la formación en la Comunidad Valenciana. Su objetivo: analizar su conducta 'indisciplinaria', tras ver como seguía ejerciendo sus cargos, a pesar de que en teoría se le había cesado de forma fulminante.

El órgano disciplinario del PP no tiene ninguna intención de ir más allá. No prevé examinar su vínculo con el caso Gürtel, ni si las cuentas del partido, que lidera Francisco Camps, contienen una financiación ilegal, tal y como se denunció en un informe policial.

Costa ha tratado de ponerse en contacto con el Comité, pero nadie le responde

Costa, suspendido de militancia de forma temporal desde el pasado 29 de octubre, siempre ha pedido que se abriera una comisión de investigación interna para revisar su gestión y poder demostrar su 'honorabilidad'. Nada más ser relevado en sus funciones, envió a la dirección nacional la documentación de sus bienes. Pero el proceso va por otro lado.

'No vamos a hablar de sus cuentas', dicen desde la sede nacional. 'No sabemos por qué insiste tanto en venir, qué tiene que decir... pero, desde luego, a nosotros no nos interesa su relación con El Bigotes [Álvaro Pérez]' , explican los colaboradores de Rajoy. Y añaden que Costa ya tendrá oportunidad de defenderse cuando presente 'sus alegaciones'.

Le reprochó a Camps que no le apoyara igual que Gallardón a Cobo

Hace justo una semana fue llamado a declarar al vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, por sus acusaciones contra la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre. Fue entonces cuando se nombró también un instructor para el caso Costa. Pero a diferencia de lo ocurrido con la mano derecha de Alberto Ruiz-Gallardón, el político valenciano jamás ha desfilado por la sede.

Según quienes le rodean, Costa no da crédito a lo que está viviendo. Dicen que nadie le ha dicho cuáles son las razones por las que se le ha expulsado, que no se lo han notificado oficialmente y que ni siquiera sabe quién es la persona a la que le corresponde elaborar el pliego de cargos contra él. Por mucho que Costa ha tratado de ponerse en contacto con los miembros del Comité de Garantías, siempre ha obtenido un silencio por respuesta.

En las filas conservadoras explican que el instructor, que se elige entre los vocales que forman el órgano disciplinario, puede ir tramitando su informe sin llamarle. Una vez se le traslade, tendrá 15 días para responder. En el entorno de Costa tienen claro que, en cuanto a la acusación de indisciplina, le bastará con presentar el acta del Comité Ejecutivo Regional del 13 de octubre, para demostrar que no fue cesado y que nunca dimitió.

'No sirve de nada si uno quiere hablar pero no quieren oírle', dicen los suyos

Fuentes cercanas a Costa insisten en que él no ha realizado ningún acto de insubordinación: 'Es muy difícil si uno quiere hablar y los demás no quieren oírle'. Y recuerdan que hace una semana envió una carta en la que calificaba la decisión de 'injusta' y se mostraba dispuesto a aclarar cualquier malentendido, pidiendo disculpas por si molestaba a alguien.

Desde luego, su insistencia está cansando a la cúpula del PP. El viernes pasado, la vicesecretaria de Organización del partido, Ana Mato, defendió que los casos de Cobo y Costa eran 'diferentes' y dijo que el Comité le llamaría cuando lo considerase 'oportuno'.

Está empeñado en recuperar su honorabilidad y su militancia

En el PP afirman que la última declaración de Costa fue 'la gota que colmó el vaso', pero que lo suyo es 'un proceso más largo'. Los que le conocen le ven 'empeñado' en recuperar su militancia. 'Si es por las grabaciones del caso Gürtel que se lo digan, pero no porque se necesita una cabeza pública', opinan.

En la dirección, desde luego, no tienen ganas de que acuda a declarar para culpar a Rajoy por no haber dado instrucciones de cortar con la trama de Francisco Correa. O para lavarse las manos diciendo que cuando él llegó al partido ya se trabajaba con Orange Market y que tanto Victor Campos como Vicente Rambla, dos de los hombres fuertes de Camps, le ordenaron seguir con los contratos.

Costa sigue hablando con Camps. Pero, en su entorno, dicen que no le sirve de nada su apoyo privado. Cuando Gallardón mostró su respaldo a Cobo, Costa le reprochó al presidente de la Generalitat que no diera la cara por él de la misma manera.