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El PP cambiará la financiación si llega al Gobierno

Montoro califica el modelo de "chantaje político" mientras la Generalitat exhibe la solidaridad catalana

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Las comunidades del PP se abstuvieron el miércoles en la votación del nuevo modelo de financiación, pero cobrarán ya que, según la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, el dinero 'hay que cogerlo sí o sí'. Los conservadores seguían centrado ayer sus críticas en presentar a Catalunya como la gran beneficiaria. El mandato de Génova de abstenerse no fue óbice para plantear que, si Mariano Rajoy o cualquier otro candidato que presenten llega a La Moncloa, cambiarán el modelo.

Su responsable económico, Cristóbal Montoro, anunció que diseñarán un sistema con 'nuevas premisas de prosperidad' basado en 'el crecimiento económico' y no en la deuda pública o la subida de impuestos. A pesar de que sostuvo que lo pactado es 'opaco' y 'difícil', anunció que 'generará enfrentamiento entre españoles' puesto que discrimina 'y responde al chantaje político de ERC'.

A la insistencia del PP por poner a Catalunya en el centro de su diana dialéctica le dio réplica el conseller de Relaciones Institucionales, Joan Saura. Acusó a Esperanza Aguirre, presidenta de Madrid, de azuzar 'la campaña anticatalana' con una mano mientras 'coge el dinero' con la otra. Saura puso el dedo en la llaga al recordar que, en Catalunya, el PP acusa al tripartito de 'conseguir muy poco' y en el resto del Estado al revés.

De Cospedal buscó suavizar la imagen de su partido en Catalunya, que en nada ayuda a sus expectativas electorales. 'Es demagogo e irresponsable achacar catalanofobia a quien se opone al modelo', aseguró.

Pero lo cierto es que no sólo Montoro apuntó ayer al tripartito. También lo hicieron consejeros de gobiernos del PP, como los de Madrid o Murcia. El número dos de Aguirre, Ignacio González, empezó asegurando que se alegraba 'por Catalunya' pero acabó denunciando, en la línea del día anterior en el Consejo de Política Fiscal, que un catalán recibirá 'el doble que un madrileño' de la aportación extra del Gobierno al sistema.

Tampoco se quedó corta la consejera murciana Inmaculada García, que recurrió al agravio asegurando que 'se ha ignorado' a su región para 'ceder al chantaje de Esquerra'. Los conservadores encontraron en un rival político, el presidente socialista de Castilla-la Mancha, José María Barreda, un aliado inesperado. Buscando cierta equidistancia, Barreda, a quien Zapatero encargó hace 15 días un argumentario explicativo de la posición del Gobierno, afirmó que 'a veces Catalunya no colabora para que haya un ambiente de mayor cordialidad'. Un reproche que podrá trasladar en persona a José Montilla, que mañana estará en el Consejo Territorial del PSOE para agradecer a Zapatero que haya cumplido el Estatut.

El vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, fue el encargado de dar la réplica, ya que negó que se establezcan 'privilegios'. El conseller Antoni Castells, que presentó ayer las cifras catalanas del modelo, agradeció el talante de Chaves y Salgado.

Antoni Castells comparó el nuevo modelo de nivelación con el de los landers alemanes, y proclamó que España 'empieza a parecer un país civilizado'. Más allá de la ocurrencia, se mostró satisfecho de haber aguantado el pulso. Hizo especial hincapié en la solidaridad catalana, que con el sistema a pleno rendimiento será del 18% del esfuerzo fiscal de Catalunya.