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El PP sitúa a Moratinos en la diana de su ofensiva política

El protagonismo creciente del ministro alimenta las críticas de los conservadores. El titular de Exteriores se ha convertido en el apagafuegos del Gobierno desde la liberación del 'Alakrana'

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En su primer año de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero desenfundó la expresión patriotas de hojalata para dispararla contra el PP y condenar su boicot a la negociación que España mantenía en Bruselas con el objetivo de garantizarse un trozo de la menguante tarta de los Fondos de Cohesión. 'Es más peligroso un bobo solemne que un patriota de hojalata' replicó Rajoy al sentirse ofendido.

Tras esta hojarasca de reproches se ocultaba un permanente cuestionamiento de la política exterior del Gobierno que el PP no ha relajado desde entonces. Los conservadores han reavivado esta ofensiva en las últimas semanas. Tres problemas han incendiado sus críticas: el abordaje del atunero Alakrana por piratas somalíes, la huelga de hambre de la activista saharaui Aminatou Haidar y el secuestro de trescooperantes catalanes en Mauritania por parte de Al Qaeda. Todos estos conflictos pasan por la mano de un ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, convertido ahora en apagafuegos de Zapatero.

Reñida con la limpieza del lenguaje diplomático, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, sintetizó en una frase la sustancia que alimenta las críticas del PP en estas últimas semanas: 'La política exterior del Gobierno de España, desde que lo preside Zapatero' hace que el resto de países 'nos tomen por el pito del sereno'.

Con una expresión más calculada es diplomático de carrera, Jorge Moragas, responsable de Relaciones Internacionales del PP, cuestiona también la línea que encarrila la política exterior de Moratinos: 'España aborda cada conflicto con una posición relajada, que hace que nuestro país haya dejado de ser respetado, no por rechazo o desprecio, sino porque el resto de actores nos perciben como un país permeable y predispuesto a no dar batallas incómodas a sus amigos a aliados'.

'Ser más fuertes no es dar más puñetazos en la mesa; el PP se confunde en eso. Su actitud nos ha llevado en ocasiones hasta el punto del ridículo, como ocurrió con el episodio del islote de Perejil', replica la diputada socialistaElena Valenciano, secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE.

¿España es un país blando en el exterior? Moragas prefiere el término 'relajado' a la palabra débil que aplican sin piedad otros dirigentes conservadores a la acción diplomática del Gobierno a cuenta de los últimos episodios que ocupan al Ministerio de Exteriores.

'Si se analizan estos casos Alakrana, Haidar o el secuestro de los tres cooperantes, vemos que no tienen nada que ver con una cuestión de fortaleza o debilidad; no se pueden convertir hechos fortuitos, que es lo que son, en el resultado de políticas concretas', replica un portavoz del departamento que dirige Moratinos.

Pocos días después de la captura del Alakrana, el líder del PP, Mariano Rajoy, responsabilizó al Gobierno de su apresamiento: 'Cuando, como siempre, no se toman medidas, ocurre la catástrofe y hacemos el ridículo'. Rajoy acusó a Zapatero de instalarse en el 'dejadme solo, que esto lo arreglo yo'. El secuestro duró 47 días. El PP cuestionó la gestión de la crisis durante ese mes y medio. Hasta el pasado noviembre se habían producido en la zona 175 abordajes. Estados Unidos, Francia, Alemania o Italia han sido víctimas de los piratas en 2009.

'¿Son países débiles? Nadie lo cuestiona', se preguntan en Exteriores. El caso de los tres cooperantes de Barcelona Acció Solidària es similar. 'Los mismos terroristas han secuestrado a ciudadanos ingleses, australianos, canadienses, suizos... ¿Son Estados débiles?', remata la misma fuente.

Carlos Echeverría, profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y experto en terrorismo yihadista, corroboraba recientemente esta afirmación al señalar a Público que 'cualquier ciudadano europeo' es potencialmente un objetivo de la red de Al Qaeda.

La secuencia de lo ocurrido hace ahora dos semanas abona esta impresión. Los tres voluntarios catalanes fueron apresados el 29 de noviembre. Cuatro días antes, Al Qaeda tomó como rehén a un ciudadano francés, Pierre Camette, capturado en un hotel de Menaka, Mali. ¿Es débil Francia? ¿Es débil Nicolás Sarkozy?

Exteriores completa esta cadena de ejemplos deslizando un argumento más. El propio Sarkozy, líder de la derecha francesa, ha lanzado la candidatura de Miguel Ángel Moratinos como alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, un puesto con nombre largo para una responsabilidad también compleja: jefe de la diplomacia europea.

El propio Moratinos zanjó cualquier especulación hace dos semanas: 'Es verdad que se habla de mí, pero no aspiro al cargo'. Zapatero prefiere retenerlo a su lado. Su relevo complicaría un momento clave en la arquitectura internacional que trata de dibujar el Gobierno desde la presidencia española de la UE, que comienza el próximo 1 de enero.

'Si yo fuera Sarkozy, también apoyaría a Moratinosironiza Moragas porque ha subordinado la política exterior española a las tesis de Francia. Somos un Estado que no discute y no compite en los ámbitos de influencia en los que concurrimos ambospaíses'.

La incorporación de España al G-20 es un hecho que Exteriores cimenta en una 'labor paciente y agotadora' de su departamento y que refleja, a su juicio, 'un prestigio, guste o no guste'. Zapatero se ha sentado ya en tres ocasiones en la mesa que reúne a los países más influyentes del mundo. Nunca antes había participado España en este foro. Pero la cuestión tiene doble fondo, según el PP. 'En la escena internacional nadie regala nada y a cambio de tener una silla en el G-20 que no le corresponde de pleno derecho no sabemos qué precio hemos pagado', rebate su responsable de Relaciones Internacionales.

Para el PSOE, sin embargo, el ascenso al G-20 es la coronación de un giro copernicano en la política exterior española. 'No se puede hablar de ella sin tener en cuenta de dónde veníamos hace cinco años. Con el Gobierno del PP, los lazos más importantes estaban rotos', recuerda Valenciano. 'La apuesta transfronteriza y belicista de Aznar dividió Europa y nos enfrentó a Francia y Alemania. Nos quisimos poner al servicio de Estados Unidos y nos enfrentamos al mundo árabe y musulmán', explica.

Lo que el PSOE denomina política 'a lo Rambo' es firmeza para el PP. 'No es cuestión de testosterona, sino de neuronas', sostiene Moragas. 'El buen rollito está muy bien como actitud, pero el día a día de la diplomacia seria consiste en atornillarse a la silla y no levantarse de una negociación hasta que todas nuestras intenciones hayan sidodefendidas'.

'Lo importante es saber para qué se usan esas neuronasconcluye Valenciano. En política exterior, lo más importante es saber quién eres, y España no es una superpotencia, sino un país de interlocución, querido por los países pequeños y respetado por los grandes, ese es nuestro lugar'.