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La Premio Nobel de la Paz ha sido amenazada de muerte y se sospecha del Gobierno

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La Premio Nobel de la Paz y una de las personalidades más respetadas de Kenia, Wangari Maathai, denunció hoy que ha recibido amenazas de muerte, apuntó sus sospechas hacia el Gobierno y se quejó de que su escolta oficial ha sido retirada.

"¿Está mi vida en peligro?", se preguntó Maathai, de 67 años, en una rueda de prensa en su oficina en Nairobi para detallar las amenazas recibidas en su teléfono móvil y en el de su secretaria durante la medianoche del lunes al martes.

Maathai enseñó a los periodistas el mensaje que recibió a las 00.46 hora local (21.46 GMT del lunes), el mismo que un minuto después recibió su secretaria en su teléfonos.

"Debido a tu oposición al Gobierno, profesora Wangari Maathai, hemos decidido ir a por tu cabeza. Eres la número tres después de Were", decía el mensaje, el alusión al diputado de la oposición Mugabe Were, asesinado el pasado 28 de enero en Nairobi.

El texto añade, en suajili, "Chunga Maisha yako" (ándate con cuidado).

Una de las particularidades del mensaje es que permite identificar el número del teléfono desde el que se envió, pero Maathai dijo que las gestiones hechas ante la policía para investigar el asunto han sido frustrantes.

Las amenazas fueron recibidas tres semanas después de que a Maathai se le retirara la escolta oficial que tenía desde 2004, el mismo año que recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor en la defensa de la ecología y el desarrollo sostenible.

Para esa fecha era ministra adjunta para Medio Ambiente, Recursos Naturales y Vida Silvestre del anterior Gobierno de Mwai Kibaki, reelegido en diciembre pasado. Ahora, en cambio, se ha convertido en una de las voces más críticas contra la clase política keniana.

"He escrito varias cartas al Comisario (general) de Policía (Hussein Ali) y he hecho numerosas llamadas telefónicas a su oficina para contactar con él, pero sin éxito. Siempre está reunido y me piden dejar mi número de teléfono", denunció hoy.

Maathai señaló que un oficial de la policía, a quien no quiso identificar, le comunicó que la retirada de la escolta se debía a instrucciones superiores y que sólo el jefe policial tiene la atribución de revocar esa orden.

Las amenazas de muerte están firmadas por el grupo de jóvenes marginados "Munguiki", ilegalizado por el Gobierno en 2002, pero o Maathai duda de que ellos estén detrás.

"Sé que no viene de los Munguikis porque he luchado por ellos y los he defendido cuando el Gobierno los atacó", afirmó.

"Podría ser un fanático, pero sospecho que viene del Gobierno, especialmente porque sólo el Gobierno puede otorgar o suprimir la escolta a la gente", insistió Maathai, para quien las causas son "políticas".

"Los políticos tanto del Gobierno como de la oposición sólo piensan en el reparto de cargos, y no por el bien del país (...), hay gente muriendo y eso debería ser más importante", dijo.

Kenia atraviesa la peor crisis política y social en sus cuarenta años de historia a raíz de las elecciones del pasado 27 de diciembre, que la oposición denunció como fraudulentas y que confirmaron en el poder al presidente Kibaki.

Las revueltas políticas y tribales han causado un millar de muertos y centenares de miles de personas han abandonado sus comunidades de origen temiendo por su vida y buscando otras zonas más seguras.

Maathai, que se presentó en solitario en la rueda de prensa y se mostraba serena, insistió en que los políticos kenianos deberían anteponer los intereses de Kenia a sus prioridades personales.

"Soy optimista por naturaleza, pero hoy constato que la situación no ha cambiado", añadió.

La activista keniana, de la tribu kikuyu, la misma del presidente Kibaki, lamentó que las actitudes políticas en Kenia estén respondiendo a filiaciones tribales.