Publicado: 10.11.2014 00:01 |Actualizado: 10.11.2014 00:01

Prende la chispa de Gamonal y los vecinos de Burgos se lanzan a parar las obras de la plaza de toros

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Burgos revive estos días la chispa de las protestas de Gamonal, que en enero de este año obligaron al Ayuntamiento del Partido Popular a tirar la toalla, renunciando a desarrollar una serie de obras que los vecinos consideraban innecesarias. El contexto es parecido, la cifra de gasto es similar, y los actores son prácticamente los mismos: el Ayuntamiento de Javier Lacalle, el constructor Méndez Pozo, y los vecinos de un barrio obrero que en este caso han intentado atraer a otros habitantes de Burgos, para intentar parar una obra de 5,6 millones de euros en una plaza de toros que se usa unos pocos días al año, y cuya situación actual describen como "ruinosa".

Todo, en la misma ciudad en la que el pasado año cerró al menos una guardería pública, y en la que los burgaleses denuncian con insistencia el "caciquismo" del constructor Antonio Miguel Méndez Pozo : magnate de la comunicación y dueño del grupo Promecal, constructor, y en otra época cercano a altos cargos de PP y PSOE -de José María Aznar a José Bono- que en los años 90 fue condenado a siete años de cárcel por falsificación de documentos, aunque sólo estuvo 9 meses en prisión. "Hay más miedo a criticar a Méndez Pozo que al rey de España", aseguraban en enero los vecinos de Gamonal a este diario.

El adjudicatario de la obra es el 'Jefe de Burgos', empresario que pasó por la cárcel en los años 90, y que supo estar cerca de políticos como Aznar o Bono

Méndez Pozo, también conocido como el Jefe de Burgos, se ha hecho con la adjudicación de la obra -en una UTE entre su constructora, Río Vena, y la empresa pública Sacyr-, aunque ni siquiera presentó la oferta más barata para remodelar la Plaza de Toros El Plantío: "Una cubierta para un recinto que sólo se usa unos días al año, y en el que ya en los 90 empezó a detectarse aluminosis", asegura a Público Manuel Alonso, la cara más visible de las protestas de Gamonal del pasado mes de enero.

Junto a otros vecinos de la asamblea del barrio Burgalés, Alonso ha promovido la constitución de la Asamblea Contra la Especulación, que aglutina a vecinos de otros barrios de la ciudad, y que critica la decisión del Ayuntamiento del PP de remodelar una plaza "que ha habido que reforzar con estructuras de hierro en varias ocasiones". "Ahora quieren hacer una cubierta que la tape, que la proteja, pero no se puede gastar ese dinero para usarla seis días al año", apunta.

El Consistorio de Lacalle asegura que después de esta actuación podrán darle más usos al recinto, pero Alonso rechaza este argumento, insistiendo en que sólo se usa durante las épocas en las que se celebran corridas de toros, en las fiestas, precisamente cuando acuden artistas a la ciudad burgalesa. "Cuando vienen cantantes a las fiestas, no se va a sacar a los toros para meterlos a ellos en la plaza", razona. En relación al coste de la remodelación, Alonso asegura también que será mayor de lo presupuestado, ya que "a medida que trabajan van encontrando más deficiencias".

Para frenar la obra, este lunes se concentrarán a partir de las siete de la mañana en la plaza: "Nos pondremos debajo de las máquinas", apunta, insistiendo en que no tienen nada en contra de los trabajadores, pero no están dispuestos a permitir que la obra se lleve a cabo. Así, volverán a aplicar la fórmula que en enero les permitió ganar su pulso con el Ayuntamiento, y evitar una actuación urbanística que rechazaron desde el principio.

La Asamblea lleva desde septiembre criticando esta decisión del Ayuntamiento, que ha vuelto a levantar ampollas al adjudicar la obra al "cacique de aquí". Alonso insiste en que un consistorio con "casi 160 millones de euros de deuda", no puede permitirse una obra "totalmente innecesaria", en una ciudad con una alta tasa de parados, y con "miles de personas con necesidades".

Durante la tercera jornada de protestas de esta semana, la noche del sábado al domingo, cinco personas fueron detenidas, y seis policías nacionales resultaron heridos, según la Delegación del Gobierno de Burgos.

Una vez más, la versión de Alonso difiere bastante a la de las fuentes oficiales. El portavoz de la Asamblea contra la Especulación asegura que la Policía Nacional cargó contra los manifestantes a su llegada a las inmediaciones del domicilio del alcalde, Javier Lacalle, cuya vivienda construyó precisamente la constructora del Jefe de Burgos.

Alonso defiende que sólo uno de los manifestantes "intentó empujar a los policías", después de que estos le propinaran varios golpes, y asegura desconocer el motivo por el que detuvieron a los otros cuatro. Dos de los detenidos eran menores de edad, y fueron puestos en libertad el sábado, mientras que los otros tres fueron llevados ante la juez de guardia este domingo, para después ser puestos en libertad con cargos.

Esta jornada de protestas se saldó con la quema de varios contenedores, y con la rotura de lunas de entidades bancarias, como reconoce Alonso. No obstante, insiste en que el carácter general de las protestas es pacífico, y para preservarlo han decidido no convocar acciones este domingo. Seguirán escribiendo la hoja de ruta de sus reivindicaciones el lunes, en caso de no lograr su objetivo de parar las obras.