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El presidente filipino asume la responsabilidad en la muerte de los turistas hongkoneses

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El presidente de Filipinas, Benigno Aquino, asumió hoy, como jefe del Estado, la responsabilidad en la muerte de ocho turistas hongkoneses durante un secuestro en Manila el 23 de agosto, en una tragedia que ha puesto en entredicho la capacidad de la Policía y ha afectado a las relaciones con China.

"Al final del día, yo soy el responsable de todo lo que ha sucedido", manifestó el mandatario a los periodistas en la primera crisis de su mandato, según la cadena GMA.

El propio Aquino, investido el 30 de junio, propuso en su día hablar personalmente con el secuestrador, Rolando Mendoza, pero sus asesores desaconsejaron la iniciativa.

Mendoza, de 55 años, alcanzó el grado de capitán en la Policía y fue condecorado en diez ocasiones, hasta su expulsión del cuerpo en 2008 por un caso de extorsión.

El ex policía secuestró un autocar con turistas de Hong Kong para forzar a las autoridades a readmitirle en el cuerpo y a revisar su proceso, pero las negociaciones fallaron y el plan acabó con la muerte de ocho de los 25 rehenes y la suya propia.

El secuestro en un céntrico parque de Manila duró doce horas y su desenlace se pudo seguir en directo por la televisión internacional y puso de relieve la precariedad de los cuerpos de seguridad filipinos empleados.

Filipinas ha abierto una investigación y ha creado una unidad especial responsable de los secuestros, mientras que en Hong Kong decenas de miles de chinos se han manifestado desde entonces para pedir a Manila que presente disculpas públicas por la muerte de ocho inocentes.

El líder de la minoría en el Congreso de los Diputados, Edcel Lagman, reiteró esta semana su llamamiento para que presenten sus dimisiones los ministros de Interior, Comunicaciones y Planificación Estratégica por la forma como manejaron la crisis.

"Todo el país, el mundo entero, presenció el fiasco del secuestro. Las imágenes hablan por sí mismas", argumentó Edcel.