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El presidente de Manos Limpias, tras los pasos de Blas Piñar

Miguel Bernar, ex líder de Fuerza Nueva, no oculta su nostalgia hacia la ultraderecha posfranquista

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Miguel Bernard, presidente del sindicato de ultraderecha Manos Limpias, ex líder de Fuerza Nueva y admirador declarado de Blas Piñar -político español cuya trayectoria política y vida pública siempre se caracterizó por su identificación con Franco y sus principios ideológicos-, se querelló el pasado 26 de enero contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por su causa general contra el franquismo.

Bernard argumenta para justificar la querella, admitida hoy a trámite por el Tribunal Supremo, que Garzón incurrió en prevariación al iniciar un procedimiento para la investigación y exhumación de las fosas del franquismo sin tener competencia para ello y en contra del criterio de la propia fiscalía de la Audiencia Nacional.

El presidente de Manos Limpias, que tiene como principio básico que 'allí donde existe un delito debe haber alguien capaz de denunciarlo', no oculta su nostalgia hacia la ultraderecha posfranquista, violenta y reaccionaria, que a su juicio equilibraba las fuerzas durante la transición.

'Objetivamente, con todos los defectos que pudiera tener Fuerza Nueva, el partido de Blas Piñar desempeñó un papel importante en la transición española. Si no hubiera existido una oposición de este tipo, llamémosle violenta, a lo mejor la transición se hubiera hecho de otra manera. Tal y como se desarrolló hubo un equilibrio de fuerzas y terminó, con los incidentes que existieran por el camino, con un texto constitucional', declaró Bernard al diario El Mundo el 27 de febrero de 2005.

Bernard, cuyo sindicato compartía sede en Madrid con el sindicato filofascista Fuerza Nacional del Trabajo, y tras fracasar en su intento de formar en España un partido como el francés de Le Pen, ya intentó llevar a los tribunales a Garzón por el caso Pinochet o GAL.