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Presidente nuevo, enfoque diferente

El equipo de Obama se perfila más dialogante con La Habana

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La mayoría de los cubano-estadounidenses votaron contra Obama, pero de todos modos triunfó en Florida. Acabó así con el mito de que para llegar a la Casa Blanca es necesario tener el apoyo del exilio cubano. Por tanto, Obama no debe su éxito a los cubano-estadounidenses. El nuevo presidente, si se lo propone, podrá anular algunas políticas de George Bush de un plumazo. Para levantar el embargo necesitaría el apoyo del Congreso, algo que puede dar por descontado en vista de la mayoría que tienen los demócratas.

Un informe de Brookings Institution afirma que un nuevo enfoque en la política hacia Cuba ayudaría a mejorar las relaciones con Latinoamérica, al considerar que la política hacia La Habana ha perjudicado las posibilidades de Washington de trabajar constructivamente con otros países de la región.

En el informe se destaca que muchas de las principales figuras de la nueva Administración están a favor de unas relaciones más abiertas.

El vicepresidente electo, Joe Biden pidió el restablecimiento del servicio de correo con Cuba y que se suavizaran las restricciones a los viajes de los cubanos a la isla.

La próxima secretaria de Estado, Hillary Clinton, no está de acuerdo en que el presidente de EEUU hable con Raúl Castro, aunque dijo que si el régimen demuestra voluntad de cambio, no se opondría. Durante el Gobierno de Bill Clinton se suavizaron las restricciones a los viajes a la isla en 1999 y se permitieron vuelos directos hacia La Habana desde Nueva York, Los Ángles e incluso Miami.

Susan E. Rice, candidata de Obama a embajadora ante Naciones Unidas, promueve una diplomacia multilateral y ha criticado las medidas preventivas contra otros países. Queda por ver qué hará cuando la ONU lleve a votación anual el embargo. Por lo pronto ya ha comentado: 'Washington debe buscar un nuevo enfoque hacia Cuba, que promueva un cambio en la isla'.

El nuevo secretario de Comercio, Bill Richardson ya ha tenido contactos con los cubanos. En 1996, siendo legislador nacional, mantuvo una charla con Fidel Castro en La Habana y logró la liberación de tres presos políticos cubanos. Como embajador ante la ONU, en 1997, conversó con el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Roberto Robaina, sobre las acciones terroristas contra la isla.

Otra figura detestada por los anticastristas es el fiscal general, Eric Holder. Quien era el número dos en el Departamento de Justicia cuando las autoridades sacaron por la fuerza a Elián de la vivienda de sus parientes de Miami y se lo entregaron a su padre, para que se lo llevara de regreso a Cuba.