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El presidente palestino pide la reunión del Consejo de Seguridad por la expansión colonial judía

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El presidente palestino, Mahmud Abás, pidió hoy a su representante ante la ONU, Ryad Mansur, que solicite una reunión urgente del Consejo de Seguridad para discutir la última expansión de las colonias judías en Jerusalén Este y Cisjordania.

"Se debe hacer algo a nivel internacional para frenar la expansión de los asentamientos", afirmó Nabil Abu Rudaina, portavoz de la presidencia palestina, tras conocerse que Israel ha aprobado unas 1.300 viviendas en los barrios judíos de Har Jomá y Ramot, ambos sobre territorio palestino ocupado de Jerusalén Este.

Asimismo, un empresario israelí pretende construir otros 800 apartamentos en el asentamiento de Ariel, en el corazón de Cisjordania al sur de la ciudad de Naplusa, aprovechando que se trata de terrenos de propiedad privada y no requiere autorización del Ministerio de Defensa.

"Cualquier tipo de construcción en Jerusalén o en otras tierras palestinas es ilegal", subrayó el portavoz palestino, y recuerda que "la resoluciones legales internacionales prohíben la colonización y la consideran una cambio de la situación" de una zona ocupada.

La negativa de Israel a prolongar la moratoria de diez meses en la construcción -que estuvo vigente desde noviembre de 2009-, llevó a los palestinos a abandonar las negociaciones que habían comenzado bajo la mediación del presidente Barack Obama a principios de septiembre.

Desde el final de la moratoria Israel autorizó la construcción salpicada de viviendas en una veintena de colonias, pero el lunes anunció un masivo proyecto para ampliar la de Har Jomá, construida a partir de 1996 como cuña para evitar cualquier conexión entre Jerusalén Este y Belén.

Otras 300 ó 350 será construidas en la de Ramot, al norte de Jerusalén.

El anuncio de los dos nuevos proyectos ha indignado a EEUU, donde el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se encuentra de visita y mantiene contactos con miembros de la Administración Obama.

Portavoces del Departamento de Estado expresaron su "profunda decepción" por Israel y Obama declaró ayer que se trata de unos planes que "nunca han ayudado" a resolver el conflicto de Oriente Medio.

Desde Jerusalén, el secretario del Gobierno israelí, Tzvi Hauser, respondió a la Casa Blanca que "Jerusalén no es un asentamiento" sino "la capital del Estado de Israel", y que por ello su país nunca ha aceptado poner restricciones a la construcción en esa ciudad.

Los palestinos demandan la parte este como capital de su futuro estado y consideran que cualquier barrio judío levantado fuera de las fronteras de 1967 es tan asentamiento como cualquiera de los más de doscientos que hay desperdigados por Cisjordania.

Unos 300.000 israelíes, alrededor del 53 por ciento de la población de la ciudad, residen en barrios judíos en zonas ocupadas de Jerusalén Este, donde viven además más de 200.000 palestinos.

En declaraciones hoy a la "Voz de Israel", Hauser cree que "nadie pueda concebir una congelación de la construcción" en estos barrios, ya que "esa ha sido la política de Israel en los últimos 40 años".

Abu Rudaina advirtió a Israel y a Estados Unidos de que si no cesa la construcción en las zonas ocupadas, incluida Jerusalén Este, hasta el 22 de noviembre, Abás considerará acudir a la ONU para dejar en sus manos la resolución de la cuestión palestina.

Ese día concluirá el plazo que el Comité de Seguimiento de la Liga Árabe dio a Washington para tratar de extraer a Israel una nueva moratoria, antes de declarar formalmente la suspensión de las negociaciones de paz, paralizadas de facto desde el 26 de septiembre.

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