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El presidente sudanés participará en las cumbres de Qatar

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El Gobierno sudanés ha confirmado la participación del presidente Omar Hasan al Bachir en las cumbres árabes previstas para los próximos días 30 y 31 en Qatar, informó hoy el diario independiente sudanés Al Ray al Am.

Según el rotativo, el ministro de Estado para Asuntos Exteriores, Ali Kerti, dijo anoche que Al Bachir asistirá tanto a la cumbre de la Liga Arabe que se celebrará el 30 de marzo como a la reunión de jefes de Estado árabes y sudamericanos que habrá al día siguiente.

El presidente sudanés, contra el que la Corte Penal Internacional (CPI) emitió el pasado día 4 una orden de arresto por crímenes de guerra y de lesa humanidad en Darfur, anunció su decisión de asistir a las cumbres de Doha después de que recibiera ayer la invitación oficial de Qatar para estas citas.

Tras el anuncio, fuentes de la CPI dijeron que ese tribunal "cuenta con la cooperación de Qatar" para detener a Al Bachir, a quien se le puede aplicar la orden de arresto si sale de Sudán, según las cadenas de televisión árabes Al Yazira y Al Arabiya.

Qatar no ha firmado el Estatuto de Roma que creó la CPI, con sede en La Haya, pero los jueces de ese tribunal consideran que, como sí es miembro en la ONU, se le aplica la resolución del Consejo de Seguridad que insta a todos los Estados a cooperar con la CPI.

El día en el que fue emitida la orden de detención, la jefa del registro de la CPI, Silvana Arbia, indicó que el arresto de Al Bachir "depende de la voluntad efectiva de los Estados a colaborar".

Sudán, al igual que la mayoría de los países árabes, no ha firmado el tratado que llevó a la creación de la CPI. Tanto la Liga Árabe como la Unión Africana, organizaciones de las que es miembro Sudán, se oponen a esta decisión del tribunal internacional.

El conflicto de Darfur se inició cuando dos grupos rebeldes se levantaron en armas en febrero de 2003 contra el régimen de Jartum en protesta por la pobreza y la marginación que sufrían los habitantes de esta región.

Desde entonces, cerca de 300.000 personas han muerto y otros dos millones y medio se han visto obligadas a abandonar sus hogares, según cálculos de la ONU.