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El presidente sudanés viaja a Darfur en desafío a las críticas

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El presidente sudanés, Omar Hassan al-Bashir, voló el domingo a la región de Darfur para reunir seguidores, en desafío a las críticas por la expulsión de agencias de ayuda que realizaban un enorme operativo de asistencia humanitaria.

Sudán ordenó la retirada de 13 grupos de asistencia extranjera y cerró tres organizaciones locales tras acusarlas de ayudar a la Corte Penal Internacional (CPI), que esta semana emitió una orden de arresto en contra de Bashir bajo cargos de crímenes contra la humanidad en Darfur.

Antes de las expulsiones, Naciones Unidas y grupos de ayuda desarrollaban la mayor operación humanitaria del mundo en Darfur, donde según expertos internacionales casi seis años de enfrentamientos han desplazado a más de 2,7 millones de personas de sus hogares.

Bashir llegó a la capital del norte de Darfur, El Fasher, después de que funcionarios dijeran que las órdenes de expulsión eran "irreversibles".

Miles de personas ondeaban carteles y banderas para saludar al presidente, quien apareció en la parte trasera de una camioneta. La multitud gritaba contra el fiscal jefe de la CPI, Luis Moreno-Ocampo y sacó a pasear por el pueblo un burro con una máscara del funcionario del tribunal.

El subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mutrif Siddig, afirmó a la agencia estatal de noticias Suna que la cooperación de los grupos de ayuda con la CPI había sido "probada con evidencia".

Siddig también fue citado por la prensa sudanesa cuando dijo que las agencias del Gobierno cubrirían los programas dejados por los grupos expulsados, con la ayuda de las restantes organizaciones locales y extranjeras.

Los organismos expulsados, incluyendo a Oxfam y a Save the Children, negaron haber ayudado al tribunal internacional y dijeron que el cierre de sus programas tendrían un efecto devastador en cientos de miles de sudaneses de Darfur y otras zonas.

Las agencias de la ONU en Sudán emitieron el sábado un comunicado señalando que sería imposible llenar el vacío dejado por las organizaciones expulsadas, que conformaban el 40 por ciento del esfuerzo humanitario en Darfur.

"Aunque unas 85 organizaciones no gubernamentales internacionales operan en Darfur, sin aquellos grupos buena parte de la operación de ayuda literalmente queda paralizada", explicó el comunicado.

Funcionarios de ayuda advirtieron que las expulsiones afectarán otras zonas turbulentas del norte de Sudán, especialmente en las áreas donde existen disputas por territorio con el sur semi-autonónomo del país.

Las medidas de Sudán no afectan a los programas de asistencia en Darfur del Sur.