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Las presiones del G-20 obligan a la UE a buscar nuevas soluciones

El BCE cambia su discurso ante la alarma desatada en el resto de las economías avanzadas

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Bruselas está bajo el foco de todas las miradas en Washington. Los líderes financieros y económicos europeos se sometieron anoche al escrutinio de sus homólogos, no sólo estadounidenses, sino también de las grandes economías más desarrolladas del planeta, el G-20. La UE ha suspendido el examen y el resto de los países le han afeado la conducta de su excesiva parsimonia a la hora de adoptar medidas para resolver la crisis de la deuda, lo que está poniendo en duda la recuperación del resto de los países.

Aunque, a cierre de esta edición, no se conocía el acuerdo final que podían adoptar los ministros de Finanzas del G-20en su reunión de anoche, el tono de los rumores que se habían filtrado durante el día daban algunas pistas. En primer lugar, el G-20 (o los países del G-20 que están fuera de la moneda común), habrían urgido a la zona del euro a poner en marcha ya los acuerdos adoptados en julio para aumentar y facilitar los mecanismos de rescate en caso de que un país tenga problemas.

Los países fuera del euro urgieron a aprobar los acuerdos de julio

Además, también se volvió a poner sobre la mesa la distinta visión de salida de la crisis que tienen EEUU y Bruselas. Hace tan sólo una semana, el secretario de Estado del Tesoro, Timothy Geithner, visitó a sus colegas europeos reunidos en un Eurogrupo para animarles a convertir su plan de auste-ridad en medidas de estímulo. Aunque Geithner salió trasquilado de la visita, anoche se volvió a discutir sobre la necesidad de que Europa se olvide en parte de la austeridad y vuelva a recuperar el foco en el crecimiento para no poner en peligro la recuperación.

En medio de esta posibilidad de planes de estímulo, corrió un rumor como la pólvora de que los banqueros centrales, presentes en la reu-nión, podían adoptar una acción concertada. En el caso del BCE, esta sería de tal magnitud que podría implicar un recorte de los tipos de interés. Para animar esta posibilidad Luc Coene, gobernador del Banco de Bélgica y miembro del consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, había asegurado durante la jornada que el BCE está listo para actuar en su próxima reunión si la economía no mejora.

'Si los datos de principios de octubre demuestran que las cosas están peor de lo que pensábamos, vamos a ver el tipo de decisiones que tendremos que tomar', dijo Coene.

El FMI cree que España necesita un auditor externo para la banca

La presión sobre Europa ya había sido tan fuerte la noche anterior que, de forma improvisada, el G-20 lanzó un comunicado tras la cena en el que se comprometía a hacer cuanto fuera necesario para 'mantener la estabilidad financiera, restaurar la confianza y apoyar el crecimiento'. En la jornada del jueves, las bolsas mundiales se habían desplomado.

Por otro lado, en su intervención ante la Asamblea plenaria del FMI y el Banco Mundial, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, instó a sus colegas a 'mirar más allá de la volatilidad de los mercados' y recordó que el Eurogrupo adoptó en julio 'un conjunto de medidas integrales para encarar las raíces de la crisis de la deuda soberana' y defendió su eficacia y validez. También desgranó las medidas que se han tomado en España para paliar los efectos de la crisis.

Sin embargo, poco después, Antonio Borges, director para Europa del FMI, consideró que todavía hay cosas por hacer en España, pero señaló que las medidas adoptadas por el Gobierno español son un paso 'en la buena dirección'. Borges alabó la rapidez con la que se ha aprobado la enmienda constitucional y la decisión del Gobierno de someter a los bancos a los test de estrés y obligarles a incrementar su capital.

'Se ha realizado un gran avance en el sector bancario, pero la confianza aún no se ha restaurado', dijo Borges en rueda de prensa. Para lograrlo, Borges cree que 'los españoles deberían tener a alguien externo que proporcione una evaluación de los activos bancarios, tal como se hizo en Irlanda con gran éxito, sólo para restaurar la confianza, para que no haya más incertidumbre sobre la situación actual'.