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Presiones para forzar la marcha de Díaz Ferrán

Crecen las críticas internas en la patronal CEOE, ante el creciente descrédito del presidente y sus graves problemas con la Justicia

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6 de junio de 2007. La Asamblea General de la patronal CEOE ratifica por amplia mayoría a Gerardo Díaz Ferrán como presidente. En el discurso de agradecimiento de aquel día, Díaz Ferrán se compromete a basar su mandato en "la unidad", para dar fortaleza a la patronal, y en la creación de "riqueza y empleo". Algo más de tres años después, ese mismo hombre ha abocado a la quiebra o al cierre a la mayor parte de sus compañías (Air Comet, Marsans, Seguros Mercuri ...), dejado sin trabajo a miles de personas y tiene tras de sí un reguero de denuncias y citas judiciales que el viernes empezaron a convertirse en sentencias en su contra. Pese a ello, sigue al frente de la CEOE, más debilitada que nunca, según fuentes internas, a causa de la imagen de su presidente.

Además de otros muchos puntos de su discurso, Díaz Ferrán ya no podría defender el "muchas gracias a todos por vuestra confianza" del día de su nombramiento. El hartazgo entre los empresarios por la forma en que se ha aferrado a su cargo es casi unánime, aunque raro es quien se atreve a firmar públicamente las críticas.

"No conozco a nadie que lo defienda", dice un vicepresidente

"No conozco a nadie que le defienda", explicaba la semana pasada un vicepresidente de la CEOE, antes incluso de conocerse la primera sentencia en contra de Díaz Ferrán por el impago de varios salarios a un trabajador de Air Comet. "El hartazgo es muy alto ya en la gente que trabaja en la casa y en los órganos de gobierno", añadía.

Con la imagen del empresario español vapuleada por el que en teoría los representa a todos, con firmas españolas presentes en los concursos de acreedores de las antiguas compañías de Díaz Ferrán y su ex socio Gonzalo Pascual, con una denuncia por apropiación indebida en la que participan seis aerolíneas españolas, la cosa parece que no da más de sí. Y, sin embargo, ahí sigue.

La apertura de todo un abanico de frentes judiciales en contra de Díaz Ferrán se ha convertido en la nueva esperanza de los miembros cada vez más numerosos de la patronal que quieren que se marche. "Veíamos venir los problemas judiciales desde hace un año por la mala gestión empresarial de Díaz Ferrán", señala un representante de la CEOE. Pero es cierto que las críticas internas vienen de lejos, y de momento no se han traducido en ninguna iniciativa seria para desbancarlo.

Este miércoles, comentan a Público varios vicepresidentes, podría ser la ocasión. Se celebra una junta directiva en la que algunos de los más incómodos con su liderazgo podrían intentar forzar su cese. Al contrario que el comité ejecutivo de la CEOE, férreamente controlado por Díaz Ferrán, la junta directiva es un órgano de poder más amplio y abierto. Tiene más de 200 representantes, correspondientes a las organizaciones autonómicas y a las sectoriales, y el presidente ejerce menos control sobre sus decisiones. Por eso, si alguien alza la voz (lo cual está por ver, dado que en otras ocasiones también ha habido anuncios que luego no se han concretado), el efecto llamarada puede desatarse.

La junta directiva del miércoles puede marcar un punto de inflexión

La junta está convocada "para hablar de la reforma laboral, pero se dice que alguien se puede calentar y pedir que se vaya". Sólo así se ve factible su marcha. "Él está más fuerte que nunca. Dice que se siente con unas energías enormes a pesar de todas las denuncias. Me da náuseas ya. No he conocido un caso igual en mi vida", se lamenta uno de los históricos de la patronal.

"Su situación vital me consta que ha empezado a complicarse. Con todo hipotecado, con los bienes embargados, han empezado los problemas familiares", añade. "La mujer de Gerardo no es como la de Gonzalo (Pascual), que tiene patrimonio". Frente a ello, la actitud de Díaz Ferrán, se sorprenden en los pasillos de la CEOE, ha sido intentar demostrar en público que sigue manteniendo un alto nivel de vida.

Las mismas fuentes reconocen que ya ha habido varios encargados de poner el cascabel al gato y, al final, han escondido la mano. "Hubo un momento de tensión en el que se pidió a Rosell (presidente de la patronal catalana) que le dijera a Gerardo que se marchase. Pero Rosell no fue claro. Luego hubo tres juntas más y no pasó nada". En la misma línea, otra fuente de la CEOE reconoce que "el descontento es evidente, pero nadie da un paso al frente".

El problema es que, además de no haber un método claro para indicarle la puerta de salida, tampoco hay un candidato con apoyos claros para sustituirlo. Los candidatos que se han autopromocionado, como Santiago Herrera, presidente de la patronal andaluza, o el propio Rosell, "no concitan apoyos claros". Varios sectores empresariales, dominados por grandes compañías, apuestan por un candidato independiente y con poder ejecutivo, más del corte del histórico José María Cuevas.