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Un prestigioso bloguero prevé que la "revolución web 2.0" del mundo árabe llegará China

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La revuelta política de Túnez y Egipto ha tenido su base en una inusitada revolución tecnológica. Twitter, facebook y demás redes sociales han sido los instrumentos de una insurgencia que el reconocido bloguero Isaac Mao intuye que llegará a China, país cuya sociedad, remarca, está ávida de cambios.

El blog de este arquitecto de software libre residente en Shangai (28.000 seguidores de twitter, cifra importante para una 'no celebrity') fue el primero de su país, en 2002, y ha sido bloqueado en varias ocasiones por las autoridades chinas, lo que le obligó a emigrar temporalmente para mantenerlo activo desde otros servidores.

Mao, filósofo del llamado "sharismo", corriente que parte de la idea de que "cuanto menos compartes, menos poder tienes", ha pasado por Barcelona para participar en el ciclo "Asia Geek", organizado por Casa Asia, donde además de relatar la censura que sufren los internautas en su país -facebook y twitter están vetadas y las web 2.0 existentes son filtradas sistemáticamente para evitar contenidos políticos- ha dejado claro que las cosas están cambiando.

En una entrevista con Efe, destaca el papel esencial de las redes sociales en la revueltas en Túnez y Egipto, como demuestra la detención de centenares de activistas de la red que utilizaron estos medios como transmisores virales de lo que estaba ocurriendo, sobre todo por Twitter, que logró burlar el férreo control gubernamental.

"Los blogueros y usuarios de redes siguen siendo una minoría de la población de estos países, pero han logrado interconectarse; lo que ha ocurrido en Túnez se ha transferido a Egipto y a otros países. Ciudadanos con los mismos sentimientos e ideales se ven conectados y eso ha provocado una bola de nieve", explica.

Para este defensor de los derechos digitales, esta avalancha puede llegar al lejano oriente. En este sentido, recuerda que el gobierno chino "ha aprendido mucho" de esta revolución y ha bloqueado palabras claves -Túnez o Egipto- y algunos de los sitios de 'microblogging' para evitar que la gente discuta de esos temas.

"A la vez emite su voz de propaganda, que es la que prevalece en los medios principales. Pero en China, hay muchos ciudadanos intentando compartir también sus sentimientos", indica.

Este combatiente de la censura ha sido crítico con Google, empresa que a pesar de llevar sus servidores a Hong Kong huyendo de la presión gubernamental finalmente se plegó a algunas demandas para mantener su actividad en el gigante chino.

"Aprecio el trabajo de Google. Hay muchos usuarios que querían que se mantuviera, pero también hay mucha gente que apuesta porque mantenga su credibilidad y dignidad ante las peticiones del gobierno para poder seguir operando", señala.

Defensor de la "democracia emergente", donde los internautas influyen en la política, cree que lo visto estos días lo demuestra. "En China la gente está llegando a un punto álgido para cambiar el sistema y no con una perspectiva revolucionaria o sangrienta, sino cambiando la mentalidad de los propios líderes políticos", afirma

Su postura sobre la propiedad intelectual es demasiado filosófica para la mentalidad del "todo gratis" que impera en España.

"El copyright ha de defenderse con el consenso del propietario, pero si quieres has de poder compartirlo dentro de un sistema legal. Se ha de proteger el derecho a compartir y defender el copyright", afirma Mao, que aboga por el "sharismo" como nuevo humanismo.

Inevitablemente, considera que el modelo actual de medios de comunicación ha de variar porque "se cae a trozos". "El flujo de la información va a cambiar mucho desde un punto de vista jerárquico. Será bueno para el periodismo. Veremos más hechos, más evidencias, no sólo las que ofrezcan unos pocos periodistas", asegura, Mao, que da su "total apoyo" al fenómeno WikiLeaks ante el "cablegate".

"Es una forma radical de poner en entredicho el monopolio de la información de los gobiernos o la industria. WikiLeaks ha de seguir y aunque no siempre obtendrá información de impacto, cada vez habrá más gente dispuesta a informar desde distintos ángulos creando una nueva imagen global de la realidad", vaticina.

A pesar del cerco a WikiLeaks, Mao es optimista sobre el futuro digital. "Si la gente comparte información fijará sus valores a la hora de establecer un equilibrio social, habrá más puntos de vista, más y más gente saliendo de la oscuridad", concluye.