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Preval pide a los haitianos "secarse las lágrimas" y reconstruir

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El presidente de Haití René Preval pidió el viernes a su pueblo que "se seque las lágrimas" y reconstruya el destruido país, un mes después de un catastrófico terremoto que se cobró la vida de más de 200.000 personas.

Un mes después de que el temblor de magnitud 7 sacudiera la capital, Puerto Príncipe, y ciudades y poblaciones aledañas, Preval pronunció su primer discurso en directo en la empobrecida capital caribeña, que comienza un periodo de duelo nacional por las víctimas del seísmo.

Las autoridades dicen que los seis días de luto incluirían oraciones nacionales y finalizarán con lo que denominaron una "celebración de la vida" que mirará al futuro, e incluirá una fiesta en la principal plaza de la capital con músicos y artistas.

Preval dijo que el coraje de los haitianos era sostener su Gobierno y encontrar modos de aliviar el sufrimiento de cientos de miles de víctimas del terremoto, heridos y sin hogar.

"Haitianos, el dolor es demasiado fuerte para expresarlo en palabras. Sequémonos las lágrimas y reconstruyamos Haití", dijo Preval en una ceremonia celebrada en una plataforma llena de flores en la escuela de enfermería de la Universidad de Notre Dame en la capital.

"Pueblo de Haití que estáis sufriendo, el coraje y la fuerza que habéis mostrado en esta desgracia es la señal de que Haití no puede perecer. Es una señal de que Haití no perecerá", dijo Preval, que llevaba un brazalete negro sobre su camisa blanca en señal de luto.

La ceremonia supuso una pausa en los trabajos del Gobierno recuperación del peor desastre natural sufrido por Haití. El terremoto mató a unas 212.000 personas, según el Ejecutivo, y las autoridades haitianas, junto con las organizaciones de ayuda internacional, están tratando de averiguar cómo albergar y cuidar a más de un millón de personas que viven en tiendas y albergues improvisados en las calles.

"La gente no puede morir. La gente son almas y las almas no pueden morir", dijo Max Beauvoir, el sacerdote de vudú más importante de Haití, que se sentó junto al arzobispo católico, Joseph Lafontant, durante el servicio.

"El lunes 12 de enero, 200.00 personas o probablemente más, fallecieron. No es que murieran, viajaron a otra vida".

Entre los que acudieron a la ceremonia estaba el primer ministro Jean-Max Bellerive, muchos ministros y el presidente del Senado Kely Bastien, que fue sacado entre los escombros del Parlamento y tuvo que ser operado por una grave lesión en el pie.

Bastien iba con muletas y llevaba sandalias en la ceremonia formal.

Preval también pidió a los haitianos que rezaran por el ex presidente estadounidense Bill Clinton, que dejó el hospital en EEUU el viernes tras colocarle dos válvulas para desbloquear una arteria coronaria.

Clinton, enviado especial de las Naciones Unidas a Haití, fue nombrado junto al ex presidente George W. Bush por el actual mandatario Barack Obama para dirigir los esfuerzos de ayuda a Haití.

"Estamos con su familia del mismo modo que estuvo con nosotros a lo largo de nuestra desgracia", declaró Preval.