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El PRI avanza en nueve estados, pero puede perder tres de sus bastiones

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El Partido Revolucionario Institucional (PRI) se perfila hoy como el ganador en nueve de los doce estados mexicanos en disputa en las elecciones de este domingo, en las que una alianza entre conservadores e izquierdistas podría arrebatarle Oaxaca, Puebla y Sinaloa, donde ha gobernado durante 80 años.

Según los resultados preliminares oficiales -que se han difundido con lentitud en varios estados- y las encuestas a pie de urna, el PRI conservaría los gobiernos de Chihuahua, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, además de arrebatar a sus rivales Tlaxcala, Aguascalientes y Zacatecas.

La controvertida alianza formada por el partido conservador Acción Nacional (PAN) y el izquierdista de la Revolución Democrática (PRD) figura en cabeza en los estados de Oaxaca, Sinaloa y Puebla, en los que el PRI nunca había perdido unos comicios estatales.

En Oaxaca, la alianza PAN-PRD lleva, según el recuento oficial, el 50,56% de los votos frente al 41,77% del PRI, con el 27,65% de los sufragios escrutados.

En Sinaloa, con el 50,62% de los votos contados, el PAN-PRD gana con apenas 11.000 votos, mientras que en Puebla, esta coalición suma el 53,68% y supera a los priistas, que han logrado el 40,72%.

Los triunfos del PRI se registran en Aguascalientes, donde obtiene el 47,09% de los votos; Chihuahua (54,26%), Quintana Roo (53,52%), Hidalgo (50,55%), Tlaxcala (48,62%), Zacatecas (43,29%) y Durango, donde suma el 46,2% aunque el PAN-PRD logra un 44,9% y va el 76,5 por ciento de los votos escrutados.

En Tamaulipas, el PRI suma 433.943 votos, el doble que su más fuerte competidor, el PAN, mientras que en Veracruz lleva 20.000 votos más que el PAN, pero con sólo el 19% de los votos escrutados.

El recuento continuará en las próximas horas y se espera que estén muy avanzados en horas de la mañana en México.

Entre los seis estados que conserva el PRI figura Tamaulipas, donde fue asesinado la semana pasada su candidato a gobernador, Rodolfo Torre Cantú, cuyo hermano tomó el relevo electoral.

Además, el PRI habría arrebatado al PAN Aguascalientes (donde los panistas consideran que el final del recuento será muy disputado) y Tlaxcala, y otro estado, Zacatecas, al izquierdista PRD.

Sin embargo puede perder Oaxaca, con 2,5 millones de electores (2,3% del padrón electoral nacional) y uno de los estados con mayor índice de pobreza y numerosa población indígena; Puebla, con 3,8 millones electores (4,8% del padrón nacional), y Sinaloa, con 1,9 millones de votantes (2,4% del padrón nacional).

La controvertida alianza entre conservadores e izquierdistas de el PAN y el PRD, acérrimos enemigos a nivel federal, logra buenos resultados en esos tres casos, pero los dos partidos no repiten triunfos en los estados en los que no se aliaron entre ellos.

De confirmarse oficialmente estos resultados, el mapa político favorecería al PRI ante las elecciones presidenciales del 2012, a falta de otros comicios estatales en 2011, entre ellos el del estado de México (el más poblado del país y dominado por los priistas) y cuyo gobernador, Enrique Peña Nieto, es marcado favorito en las encuestas para convertirse en candidato presidencial de su partido.

Pero dirigentes panistas, como José González Morfín, piensan que los resultados del PRI no son los mismos que en décadas anteriores, cuando arrasaba en los comicios.

Estas elecciones, a las que habían sido convocados 30 de los 107 millones de mexicanos, se celebraron bajo la sombra de la violencia del crimen organizado, que en la jornada electoral se hizo presente con un saldo de una decena de muertos.

También hubo denuncias de muchas irregularidades, a tal punto que la Fiscalía contra delitos electorales inició la investigación de un centenar de quejas.

Falta saber el porcentaje de la abstención y el impacto que tuvieron en el ánimo de los electores la "guerra sucia" entre los partidos y la violencia de los cárteles de las drogas.