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La prima no tan lejana de la deuda

La subida del riesgo de España ha elevado el precio de la financiación pública y privada

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La prima de riesgo, el spread. Los españoles se encontraron una mañana de mayo de 2010 mirando una cifra que, se decía, amenazaba el futuro del país. Se han pasado los 100 y los 200, los periódicos informaron de que se habían rozado los 300 puntos y los políticos se pusieron a discutir ante la ciudadanía si esos niveles podrían incluso llevar al rescate de España. ¿De qué hablaban? ¿Qué le estaba pasando a la prima? La prima de riesgo es la rentabilidad añadida que tiene que ofrecer un título de deuda respecto a otro para que los inversores lo encuentren atractivo y lo compren. Cuanto más depende un país de financiación que no proceda de los ingresos públicos, más posibilidad hay de exigirle que pague más. Si el famoso mercado cree por algún motivo que hay más riesgo en invertir en un título le exigirá más rentabilidad. Y no sólo se le exige al Tesoro, también a las empresas y bancos del país, que luego acaban trasladando a sus clientes los mayores costes de financiación que tienen porque la prima está alta.

En el caso de la deuda pública, la comparación más habitual se hace entre el bono del Tesoro a diez años de cualquier país respecto al bono a diez años alemán, el bund. La distancia entre uno y otro es la prima. Si al bono alemán se le pide un 3% de rentabilidad y al español un 5%, se dice que la prima de riesgo está en 200 puntos básicos o en dos puntos porcentuales.

La prima es lo que el mercado pide al bono español por encima del alemán

Aunque ese título germano parezca un claro valor refugio ante el que los españoles tendrán que sacar siempre sus mejores galas, no siempre ha sido así. En 2005, al bund se le exigía más interés que a los títulos españoles, que eran junto a suizos y noruegos 'los más seguros de todo occidente', recuerda Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets.

¿Cuando sube la prima de riesgo, se pagan más intereses de las arcas públicas por esos títulos? Directamente, no. 'El spread de la deuda se calcula en el mercado secundario con las ventas que hacen entre sí sobre todo bancos' de títulos que compraron en su día en una subasta con una rentabilidad determinada, que es la que paga el Tesoro, explica Pingarrón. Cuando el bono cambia de manos, 'dependiendo de cuánto quede para su vencimiento se obtendrá más o menos rentabilidad (ganancia final) según el precio que se pague en ese momento por él', añade. Lo que ocurre es que el precio de los bonos en el mercado secundario afecta a las subastas de nuevos bonos, cuyo precio sí es el que pagan las arcas públicas. Y ahora, los días antes de las subastas se vende mucho para comprar luego al Tesoro con más rendimiento en la subasta, lo que eleva el tipo de interés en el mercado secundario y por tanto la prima.

¿Qué ha ocurrido durante la crisis de la deuda? A pesar de las turbulencias y de que la crisis ya se había echado claramente encima, durante todo 2009, la prima de riesgo española marcó una distancia con el bono alemán que oscilaba entre los 50 y los 70 puntos. En febrero de 2010 se tocaron una vez los 100 puntos. Y llegó la crisis griega. En la primera semana de mayo, el spread escaló hasta los 164 puntos, disparando el precio que hubo que pagar en las siguientes subastas del Tesoro. Ha habido otros tres momentos de tensión, en los que cada vez se ha elevado más el listón. 'Noviembre, con el inicio de la tensión en Irlanda, se llegó a 286 puntos; enero de 2011, cuando ya se fija el rescate a Irlanda; y ahora, con el segundo rescate a Grecia, cuando se ha llegado a los 300', especifica Pingarrón. 'Curiosamente, con el rescate a Portugal no pasó lo mismo, y eso que España podía verse mucho más afectada por tener una exposición de 70.000 millones en Portugal que si quebrase Grecia, donde los bancos tienen muy poco invertido'.

En 2005, al 'bund' se le exigía más interés que a los títulos españoles

¿Es posible afectar a la prima de forma intencionada? Sí, y se ha hecho. El instrumento son los CDS o seguros contra el impago de la deuda. Para tener un seguro no hace falta tener el bono (tan absurdo como asegurar una casa que no se tiene), pero si los seguros se encarecen porque se compran muchos a un mismo tiempo, 'cosa que hacen los grandes hedge funds (fondos buitre), que actúan de forma gregaria', el mercado interpreta que es porque hay más riesgo en el bono y le exige más rentabilidad. A partir de un nivel, los sistemas de mediación de riesgos de los bancos dan la orden de vender los bonos con menor rentabilidad inundando el mercado y disparando aún más la prima exigida. 'Los seguros los emiten sobre todo bancos de Estados Unidos, de ahí el interés de Obama en que se resolviese la crisis griega', añade Pingarrón. Solución: 'prohibir la contratación de CDS si no se poseen bonos', comenta. Alemania lo intentó y sus socios se negaron.