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El primer ministro iraquí pide perdonar a los aliados de Sadam

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El primer ministro de Irak, Nuri al Maliki, cuya fortaleza crece mientras cesa la violencia y el país intenta adoptar una unidad política, llamó el viernes a perdonar a los aliados de Sadam Husein.

"Debemos reconciliarnos con aquellos que cometieron errores, que en esa difícil era se vieron obligados a ponerse de lado del régimen pasado. Hoy son nuevamente hijos de Irak", dijo Al Maliki en una reunión de líderes tribales en Bagdad.

"Nos reconciliaremos con ellos, pero a condición de que vuelvan a nosotros y den vuelta a la página de esa oscura parte de la historia iraquí (...) Lo que ocurrió, ocurrió", sostuvo.

chií y antiguo miembro de la oposición, que huyó de Irak en la época de Sadam y fue sentenciado a muerte en ausencia - ganaron en gran parte del centro y el sur de Irak.

Salman al Yumaili, un parlamentario del principal bloque suní, el Frente del Acuerdo, saludó estas palabras pero dijo a Reuters que deberían ir acompañadas de gestos.

"Esperamos que estos discursos se trasladen a legislación y medidas que permitirán a esta categoría (los antiguos integrantes del Partido Baaz) reintegrarse en la sociedad".

Los partidos dentro del espectro político están negociando acuerdos para formar bloques mayoritarios en los consejos provinciales de cara a las elecciones nacionales de finales de año.

Aunque la violencia desatada por la invasión de Estados Unidos de marzo de 2003 para derrocar a Sadam está disminuyendo en gran parte del país, el acercamiento político está resultando ser más difícil.

Muchos de los actores que han dominado la política iraquí desde ese año no parecen dispuestos a perdonar la matanza sectaria de los últimos años o dejar de lado viejas disputas por poder y recursos, muchas de los cuales provienen del sistema de Sadam de dar privilegios y poder a los suníes.

Irak ha aprobado leyes para anular la purga de los baazistas que instigaron las autoridades estadounidenses tras la invasión, cuando ilegalizaron el antiguo partido único. Esa decisión desembocó en una sangrienta insurgencia suní.

Aunque Al Maliki suele hablar de reconciliación nacional, algunos se quejan de que su gobierno, dominado por los chiíes, es bastante más lento a la hora de acoger a antiguos baazistas.

Algunos rivales, como la minoría kurda, temen que Al Maliki intente consolidar su poder, y le han acusado de dirigirse hacia el autoritarismo.